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Hacia adelante, lo más relevante pasa por el inicio (diciembre de 2017) de su proyecto de expansión que debería incrementar la producción de cemento en 730.000 toneladas anuales hacia fines de 2019, para abastecer el crecimiento de la demanda en su área de influencia, el centro y este del país. Esto sería 22% más que las 3.277.078 toneladas que produjo el año pasado, que fueron 12,8% superiores a las logradas en 2016 (los despachos de cemento a nivel nacional crecieron 12% a 12.123.964 t) pero 4% debajo del récord de 3.424.132 t de 2011. Por el lado de las ventas, la sociedad es cauta y habla de un aumento moderado de la demanda, básicamente efecto de la construcción residencial (donde los créditos son clave) y los planes de infraestructuras del Gobierno y privados. La cautela (ya que no suministra proyecciones) pasa porque ata todo a la consolidación de las medidas macroeconómicas del actual Gobierno. En números la vemos vendiendo ahora 3.302.594 toneladas, esto es 14,1% más que en 2016, lo que podría hacer pensar que hablar de "moderación" está fuera de lugar, sino fuera porque el año pasado resultó el peor para ella (en producción y ventas) desde 2005. Cuando comparamos lo de 2017 contra el promedio del lustro 2015/2011, la producción apenas creció 1,2% y las ventas 2%. Pasando al contable la vemos con ingresos por $7.433 millones, 42% más que doce meses atrás, que detractados los costos le dejan un bruto de $3.487 millones, 59% más que antes. Si bien los gastos se disparan en conjunto 33% (frete a una inflación de 24,8%), por magnitud la dejan con un operativo de $1.602 millones, 102% más que en 2016. En lo financiero es su mejor año en más de cinco, reduciendo la carga en un 90%, por lo que queda, tras la mordida del fisco con un neto de $1.064.192.170 o 172% más que lo que lograba el año previo.
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