Si podemos predecir el comportamiento de los precios es porque podemos predecir el flujo y la calidad de las noticias. Esto sólo puede ocurrir si somos "iluminados" o si la libertad social es constreñida de alguna manera. A principios de febrero escribimos que no podíamos descartar que el peso argentino se desvalorizara a un nivel de $ 11 por dólar antes de fin de año. Empleando un método totalmente diferente, Miguel A. Boggiano (profesor de Behavioral Finance) estimaba unos días antes que nosotros un precio superior a $ 10 para mediados de año (hoy apunta a un precio en torno a los $ 12 para diciembre). Esto lo podemos trasladar al caso norteamericano, donde la represión de la tasa de interés por parte de la Fed ha permitido generar rendimientos extraordinarios a los tenedores de acciones, bonos y propiedades inmuebles. Para quienes adscribimos a la idea de eficiencia en los mercados, cualquier eventual acierto, más que una muestra de sabiduría (al menos de parte de quien esto escribe) es una prueba del estado represivo de la economía rioplatense o la norteamericana, que permite prever cosas que debieran ser absolutamente impredecibles en una economía libre. Para quienes adscriben a las finanzas del comportamiento, las oportunidades de ganancias y los aciertos en las predicciones tienen más que ver con los comportamientos irracionales de los demás inversores, que con el marco económico, el flujo de la información o los costos transaccionales. Mañana seguimos. El Dow trepó ayer un 0,49 por ciento, a 15.467,66 puntos. Pero el tema fue el retroceso de la tasa al mínimo desde el 22 de julio y la del dólar al mínimo desde fines de febrero ante las principales monedas.
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