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Homenaje a Vidal, protagonista de la tendencia geométrica
Una de las “Cajas topológicas”, obras de entre los 60 y los 80, que integran la retrospectiva de Miguel Angel Vidal en el Museo de Arte Decorativo.
Vidal señaló que partiendo del punto y de la recta han "generado el movimiento" y habían encontrado la manera de producir un elemento primario y una vibración que les daba la posibilidad de una expresión individual que proyectaba al mismo tiempo los problemas del momento histórico en el que estaban trabajando.
El manifiesto señalaba que la pintura generativa "engendra" secuencias ópticas y se identifica con la era tecnológica.
Tenían diferencias con el famoso Groupe de Recherche d' Art Visuel liderado por Le Parc que se había integrado con varios argentinos afincados en París, entre ellas, la idea de sostener una imagen en la que el espectador no se detuviera en lo ilusorio sino en la emoción.
Lo consiguieron. Mc Entyre a través de la curva y la circunferencia, la transparencia de la luz, del contenido simbólico de una pintura dinámica, atemporal. Vidal, a través de la línea recta, manifestaba que buscaba una forma de expresión plástica, rigurosa, sobria, limpia, que terminó en la línea pura, que lo emparenta con el constructivismo y el arte concreto.
Vale recordar al crítico Cayetano Córdoba Iturburu que definió al arte generativo en dos palabras: geometría y fineza.
Pero esto recién nació en 1960 y con muy buen criterio museístico, la muestra sigue un recorrido dividido en diversos núcleos.
"1949-1958 De la rama a la línea- Abstracción Geométrica", que incluye estudios de temas figurativos en tinta y lápiz sobre papel, acuarelas puntillistas, hasta la aparición hacia 1952 de acuarelas y tintas de talante geométrico.
Hermosos trabajos realizados en lápiz y tinta sobre papel, serie titulada "Desarrollo", pequeñas obras realizadas entre 1954 y 1957 hasta el comienzo de lo que llamó "Desarrollo Generativo" en 1960. Fructífera década con una importante sucesión de muestras en galerías consagratorias como Rubbers y Bonino, quien lo llevó a Nueva York entre 1968 y 1970.
Alberto Bellucci, director del Museo y autor de los textos de los diferentes núcleos, señala al período 1968-1979 como un período barroco y de grandes desafíos como el haber incursionado en el incipiente arte digital.
En 1960 llegaron a Buenos Aires los primeros equipos en computación con tecnología y programas de imágenes aún rudimentarios. Vidal que se definía a sí mismo como "obstinado aventurero", es invitado por el Centro de Cálculos de las Escuelas ORT a utilizar las computadoras. Lo que allí produce integrará en 1969 la exposición "Arte y Cibernética", que la Galería Bonino presenta en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC). Estas obras serán expuestas en diversas ciudades inglesas y tres obras de Vidal quedarán en la colección del Victoria & Albert Museum.
Este contacto con la máquina duró poco tiempo ya que Vidal prefería la sensualidad del trabajo manual. Más adelante pasará del plano al espacio, entre mediados de los 60 y los 80. Realizó cajas de acrílico y aluminio con sus superficies pulidas reflejantes que se interrelacionan con el acrílico y su transparencia, transmisión y descomposición de la luz, concavidades y convexidades a las que denominó "Cajas Topológicas".
La etapa de los 80 se cierra y la luz será su obsesión principal traducida en el pasaje de la línea a la mancha luminosa en obras aquí expuestas, por ejemplo: "Centro de la Voluntad", de la serie "Lux est umbra Dei" (Luz y Sombra de Dios). Son formas con veladuras, moduladas, "cuadros que son sólo luz pura y sombra" según el crítico de arte Tomás Alva Negri, autor de un libro sobre su obra. Una luz que proviene del interior e ilumina el resto de estas formas quasi escultóricas.
Premios, exposiciones individuales y colectivas, fue nombrado rector de la Escuela Prilidiano Pueyrredón y ejerce la docencia en la Cárcova desde 1990 hasta 2007.
En el núcleo "Abstracción Sugestiva", fines de los 80 y la década del 90, realizó obras de gran tamaño, sutiles veladuras, capas superpuestas, esta vez incorpora la pintura acrílica y el aerógrafo.
En la tercera sala están parte de los elementos de su taller de la calle Paraguay, una gigantografía lo muestra llenando su tiralíneas sobre su mesa de trabajo, rodeado de sus cuadros, con su característico aspecto afable, cordial, su mirada de hombre bueno al que recordamos con gran respeto.
Un merecido homenaje del Museo de Arte Decorativo (Av. del Libertador 1902) a este importante protagonista de la tendencia geométrica de nuestro arte de los 60.


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