14 de julio 2009 - 00:00

Homenajearon a Troilo y sin aviso se llenó La Trastienda

Juan José Mosalini, Leopoldo Federico, Walter Ríos y Julio Pane se encontraron en La Trastienda.
Juan José Mosalini, Leopoldo Federico, Walter Ríos y Julio Pane se encontraron en La Trastienda.
«El día del bandoneón». Actuación de Juan José Mosalini, Leopoldo Federico, Walter Ríos, Néstor Marconi y Julio Pane (bandoneones). (La Trastienda; 11 de julio).

El 11 de julio de 1914 nació en el Abasto una de las mayores figuras que ha dado el tango. Fue también en su ciudad -en una sala del hospital Italiano-, el 19 de marzo de 1975, cuando murió el «bandoneón mayor de Buenos Aires». Y en 2005, se promulgó la ley Nº 26.035 que estableció el 11 de julio, justamente en recuerdo de Aníbal Carmelo «Pichuco» Troilo, como el «Día nacional del bandoneón».

Pero, más allá de esta declaración burocrática, es relativamente poco lo que ocurre para recordar cada cumpleaños al «Gordo triste» -al decir de Piazzolla y Ferrer-. Por eso, resultó muy valorable lo propuesto por la ONG cultural TangoVía Buenos Aires, que programó un concierto con cinco de los mejores bandoneonistas que tiene actualmente nuestro país. Sorprendió a todos que en una época en que ha disminuido brutalmente la asistencia de público a los espectáculos y en un horario vespertino poco habitual para el tango, la sala de La Trastienda luciera desbordante -al punto que hubo quejas de muchos que quedaron afuera por falta de entradas-.

Y tanto Ignacio Varchausky -en nombre de TangoVía- como los cinco músicos que participaron, mostraron esa sorpresa. A lo mejor porque no habían supuesto semejante aceptación, porque lo tomaron más como un canal de promoción de sus respectivos discos solistas -de una serie, «El arte del bandoneón», que este concierto tuvo como eje- que como un homenaje a Troilo y al día del instrumento, o porque sencillamente no terminaron de tomarse tan en serio el asunto, los cinco bandoneonistas llegaron a La Trastienda simplemente con lo puesto.

Hubo sólo un par de dúos -Walter Ríos-Néstor Marconi para «Los mareados» de Cobián y Juan José Mosalini-Julio Pane para «Divagación y tango» de Pane-. El resto fueron solos que cada uno de ellos grabó en sus respectivos álbumes. O sea: no hubo ningún armado ni arreglo especial para este concierto y este público que acudió en multitud se perdió la oportunidad de escuchar algo diferente de lo ya editado.

Evidentemente, ni siquiera se hablaron por teléfono con anterioridad a la presentación, porque títulos como «Sur», «Pa' que bailen los muchachos» o «Che bandoneón» se repitieron, en un listado de unas 20 piezas, contradiciendo cualquier lógica del espectáculo. Pero claro. Estamos frente a cinco monstruos del tango y del bandoneón -Marconi se agregó a último momento y por eso no llegó a la foto ni a las primeras informaciones-. En consecuencia, lo que sucedió en el local de San Telmo fue igualmente maravilloso. Mosalini sobresalió con su versión de «Pedro y Pedro» de Piazzolla. Pane fue brillante en todo su set con «Pa'que bailen...», «Loca bohemia» y «Boedo».

Ríos hizo un excelente popurrí sobre temas del homenajeado Troilo. Marconi mostró lo mejor suyo con «La bordona» de Balcarce. Y Leopoldo Federico sostuvo su lugar de patriarca tradicional, especialmente en su cierre con una imponente interpretación de «Che bandoneón».

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