1 de diciembre 2009 - 00:00

Honduras: aísla a Zelaya giro en escenario externo

Tegucigalpa y Estoril - Con un fuerte aval de Estados Unidos, el candidato que ganó las elecciones del domingo en Honduras, el conservador Porfirio Lobo, se consolidaba ayer como un actor central que podría destrabar la crisis que desató el golpe de Estado. Dos países clave que no reconocieron los comicios, Brasil y España, dieron señales de que Lobo podría ser considerado como presidente electo si alcanza un acuerdo con el depuesto Manuel Zelaya.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras, abiertamente afín al régimen de facto de Roberto Micheletti, informó que Lobo, del Partido Nacional, alcanzó el 53%, contra el 36% de Elvin Santos, del Partido Liberal. Según el TSE, la participación fue del 61%, un porcentaje que no es reconocido por Zelaya, quien dijo tener datos de que el abstencionismo llegó al 65%. Por un problema técnico, el escrutinio se trabó con cerca de dos tercios de los votos sufragados.

Tanto Lobo como Santos apoyaron el golpe de Estado del 28 de junio, pero el primero ya venía dando señales durante la campaña electoral de que promovía algún tipo de acuerdo con el mandatario desplazado. «No es tiempo ya de más divisiones, es hora de sumar y multiplicar, dejemos atrás las diferencias», reafirmó Lobo conocido el resultado.

Escenario central


Del otro lado del océano, la cumbre iberoamericana en el balneario de Estoril, Portugal, fue un escenario central para el debate sobre la legitimidad de la elección hondureña. Luiz Inácio Lula da Silva, quien dio un fuerte apoyo a Zelaya y lo mantiene alojado en su embajada en Tegucigalpa, declaró que su Gobierno «no reconoce las elecciones como un intento de blanqueamiento de un golpe de Estado», según su asesor Marco Aurelio Garcia, una voz de extrema confianza del presidente de Brasil.

Garcia indicó que va a ser de «gran importancia» la actitud que Lobo adopte en los próximos días, «si va a considerar a la OEA como un interlocutor legítimo, cosa que el presidente de facto, Roberto Micheletti, nunca hizo». Lobo tendrá que «hacer gestos muy poderosos para contrarrestar las elecciones ilegítimas», subrayó.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de España declaró que «no reconoce las elecciones, pero tampoco las ignora». Ambiguo, José Luis Rodríguez Zapatero puntualizó que «es necesario llegar a un gran acuerdo nacional (en Honduras) que debería contar con un gran consenso latinoamericano, centroamericano y europeo».

En la misma línea se pronunció el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, aliado de Zelaya. al abogar para que «la nueva situación creada en ese país conduzca a un proceso de diálogo nacional que concluya a la brevedad posible en el restablecimiento de la democracia. Ése es el desafío que tiene por delante el candidato que resulte electo», dijo Funes.

El principal aval de las elecciones convocadas por los organizadores del golpe de Estado del 28 de junio fue sin dudas el del Gobierno de Barack Obama, al que se sumaron Colombia, Panamá, Costa Rica y Perú. «Reconocemos que hay resultados de las elecciones en Honduras y reconocemos esos resultados, y elogiamos a Lobo por haber ganado las elecciones; él será el próximo presidente de Honduras», dijo el secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, en Washington.

«Aunque las elecciones constituyen un paso significativo, no son más que eso, un paso, no el último paso», advirtió el funcionario. Valenzuela también abordó uno de los temores centrales de quienes cuestionaron la llamada electoral por parte de los golpistas, por considerarla un precedente peligroso que puede reproducirse en otros países. «Este patrón no puede repetirse de nuevo y los países del hemisferio están unidos en ese principio», aseveró.

Este escenario, llevó a que el entorno de Zelaya debiera admitir un cambio. La canciller Patricia Rodas, que participa de la cumbre de Estoril, afirmó que el mandatario depuesto «no acepta ningún acuerdo para su restitución si esto sirviera para blanquear el golpe de Estado militar. Las elecciones no ocurrieron bajo condiciones constitucionales sino bajo profunda violencia y represión».

Realidad

Pero, aunque criticó la «farsa electoral», reconoció que «los actores políticos (en referencia a Lobo), al igual que el movimiento social son reales y deben ser parte de cualquier diálogo», subrayó.

El Congreso hondureño, en el que Lobo cuenta con una importante bancada, debe decidir sobre la reposición de Zelaya mañana. Además, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, informó que el 4 de diciembre el Consejo Permanente realizará una sesión exclusivamente sobre Honduras.

Agencias EFE, AFP, ANSA y Reuters

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