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Honduras elige presidente con Zelaya fuera de juego
Un hombre lee un panfleto del Frente de Resistencia al Golpe frente a un militar hondureño, que custodia un puesto de consulta de padrones. La apuesta de los zelayistas es a un boicot pacífico de los comicios. Hay 4,6 millones de hondureños habilitados.
El máximo tribunal, que avaló desde un primer momento el golpe de Estado del 28 de junio, imputa a Zelaya de «seis delitos», según un dictamen que entregó al Congreso y que debería ser tomado en cuenta por ese cuerpo el 2 de diciembre, cuando deba decidir si el mandatario constitucional vuelve o no al poder.
Además de «traición a la patria», el presidente de la Corte, Jorge Rivera, detalló que le caben a Zelaya acusaciones de desobediencia a órdenes judiciales, violación de los deberes de los funcionarios y abuso de autoridad. Los golpistas adujeron que Zelaya violentó la Constitución al convocar a un plebiscito no vinculante para habilitar la reelección que se iba a producir el mismo día en que fue derrocado, el 28 de junio pasado.
Las elecciones del domingo son cuestionadas por casi toda la comunidad internacional, especialmente los gobiernos de América, con la sonora excepción de Estados Unidos, que en las últimas semanas suavizó el tono contra el régimen de Roberto Micheletti.
«Se debe constituir un Gobierno de unidad nacional. Al mismo tiempo, el Congreso de Honduras debe votar de manera expedita sobre la restitución del presidente Zelaya», dijo esta semana Arturo Valenzuela, secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos. Precisamente, la no restitución de Zelaya fue el último de los incumplimientos del régimen golpista, pese a que había sido comprometida bajo una mediación de enviados norteamericanos hace un mes.
Zelaya insistió esta semana en que el cambio de postura de Washington sienta «un grave precedente para el sistema democrático interamericano», y consideró que el Gobierno de Barack Obama terminó siendo «cómplice» de los golpistas.
Unos 4,6 millones de hondureños están habilitados para votar presidente y el Congreso unicameral, tras una campaña electoral que transcurrió entre la apatía y la anormalidad. La apuesta de Zelaya, que logró mantener en el transcurso de la crisis una porción minoritaria pero sólida de seguidores, es a un boicot pacífico de los comicios.
Lobo, favorito en las encuestas, cerró el lunes su campaña en una cancha de béisbol, con un show artístico y claros vacíos en las tribunas y el campo de juego. «Pepe» Lobo, de 61 años, es de origen rural, como Zelaya, y si bien fue uno de los promotores del golpe, se mostró más propenso al diálogo que el propio Micheletti. A diferencia de Zelaya, pasó del comunismo en su juventud a ideales conservadores.
En tanto, Santos, de 47 años, que marcha detrás de Lobo, fustigó en su acto de cierre a aquellos que promueven el «socialismo del siglo XXI», en alusión a la política de Hugo Chávez, considerado por muchos en Honduras como el responsable del giro populista que evidenció Zelaya una vez en el Gobierno. El gobernante depuesto resultó electo hace cuatro años por el Partido Liberal, el mismo al que pertenece su acérrimo crítico Santos, el principal empresario de la construcción de Centroamérica. El actual candidato era vicepresidente de Zelaya, pero se ubicaba en las antípodas del chavismo, y venció al actual mandatario de facto Micheletti en las elecciones primarias del Partido Liberal realizadas en 2008. Se estima que los zelayistas que voten le jugarán una mala pasada a Santos.
También compiten, sin chances, el sindicalista demócrata cristiano Felicito Ávila, el joven de origen de izquierda César Ham, hoy aislado de su propio partido de la Unificación Democrática, y Bernard Martínez, del minoritario Partido Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD).
Como resumen de las posturas que genera el proceso electoral hondureño en los gobiernos de América Latina, incluido el eje chavista y el argentino, el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo ayer que «un golpe de Estado no puede ser legitimado como forma de cambio político», concluyó el jefe de Itamaraty.
Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA


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