Tegucigalpa - El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dio anoche un ultimátum al Gobierno de facto de Roberto Micheletti para que lo restituya esta semana en el poder. Zelaya, que esta semana se encontrará con negociadores del Gobierno de facto en Costa Rica, indicó que si de allí no surge su reposición en el cargo «se considerará fracasada la mediación» y «se procederá con otras medidas».
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En tanto, Micheletti designó ayer como canciller a Carlos López, quien tendrá la difícil tarea de romper el cerco diplomático contra su Gobierno y conducir el diálogo con Zelaya.
La misión encomendada al canciller se presenta más que complicada cuando la mayoría de las naciones de la región, Europa y Norteamérica condena el golpe de Estado ocurrido en el país centroamericano y exige la inmediata reposición de Zelaya en el cargo.
El nuevo ministro reemplaza a Enrique Ortez, quien renunció luego de una serie de declaraciones que causaron revuelo internacional. El ex canciller se refirió al mandatario norteamericano Barack Obama como ese «negrito que no sabe dónde queda Tegucigalpa» y también tuvo palabras poco felices para el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien llamó a no inmiscuirse en asuntos internos de la «política» hondureña. «Zapatero, a tus zapatos», ironizó Ortez.
En tanto, el respeto a las libertades individuales aún se muestra precario en el país centroamericano, donde la Policía local informó ayer que al menos 1.286 personas fueron detenidas temporalmente durante el toque de queda que el nuevo Gobierno impuso por dos semanas y que culminó anteayer.
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