"No renunciaré porque tengo que seguir realizando el trabajo", declaró Leung Chun-ying en conferencia de prensa, minutos antes de la medianoche local, cuando se cumplía el plazo dado por los militantes para que diera un paso al costado.
Antes de esta conferencia de prensa, la movilización prodemocrática de Hong Kong había cobrado mayor intensidad al pedir las autoridades la dispersión rápida de los manifestantes. Los manifestantes mantenían paralizadas varias zonas céntricas de esta plaza financiera mundial, y amenazaban con endurecer su movimiento si no obtenían la renuncia de Leung Chun-ying antes de la medianoche.
Pero luego del gesto de Chun-ying, los estudiantes respondieron afirmativamente a la convocatoria: "La Federación de Estudiantes de Hong Kong mantendrá una reunión pública" con Carrie Lam, número dos del Gobierno local, dijo en un comunicado esta organización. Aunque subrayó que la salida del gobernante "es cuestión de tiempo".
Los manifestantes consideran al jefe del Gobierno local una marioneta del régimen. "El Gobierno central sigue apoyando de forma firme" a la administración de Leung Chun-ying, y "la gestión de estas actividades ilegales por parte de la Policía del territorio, en el marco de la ley", escribió en portada el Diario del Pueblo, órgano del Partido Comunista de China.
A pesar de los gestos de ambas partes, la tensión iba en aumento al difundirse en las redes sociales y en la televisión imágenes de la Policía proveyéndose de balas de goma y de otro que podría ser de gases lacrimógenos.
"Cuanta más gente haya aquí, más seguros estaremos", dijo Heiman Chan, de 25 años, que acudió a la manifestación frente a la sede del Gobierno y el consejo legislativo tras ver esas imágenes en Facebook. "No dejaremos este sitio por nada del mundo. Si usan gases lacrimógenos, nos replegaremos y ocuparemos otra zona. Y si usan balas de goma, correremos un poco más rápido", añadió.
La campaña de desobediencia civil que se gestaba desde hace semanas en Hong Kong se intensificó brutalmente el domingo y desde ese día decenas de miles de manifestantes salieron a la calle. Los manifestantes denuncian una intromisión creciente de Pekín, reclaman un sufragio universal, y rechazan que en las elecciones de 2017 las autoridades chinas mantengan el control sobre los candidatos a jefe del Gobierno local.
Agnes Chow, una dirigente del movimiento estudiantil, había emplazado al jefe del ejecutivo antes de anunciar el diálogo a renunciar. De lo contrario, "estudiaremos varias acciones diferentes los próximos días, como la ocupación de edificios gubernamentales importantes".
El Gobierno chino trata por todos los medios de evitar la propagación de una ola prodemocrática en el país. El Partido Comunista endureció como nunca antes la censura sobre las redes sociales y presenta al movimiento hongkonés como un grupo de "extremistas" que viola la ley. La Unión Europea dijo este jueves que está preocupada por Hong Kong, y llamó a todas las partes a la "moderación".
| Agencias AFP, EFE, ANSA y Reuters |


Dejá tu comentario