7 de abril 2017 - 23:03

Huelgas: similitudes y cambios entre PRO y FpV en 22 meses

• MACRI, EN FORO ECONÓMICO.
• CRISTINA CON EL PAPA, UN 5% DE POBREZA Y EL NACIMIENTO DE CAMBIEMOS.
Funcionarios nacionales apuntaron ayer a sindicalismo, al igual que lo hicieron el 9 de junio de 2015 los kirchneristas del Gobierno anterior. El clima pre-PASO de hace dos años y las internas actuales.

Soledad. Constitución, con menos gente que en Navidad o Año Nuevo.
Soledad. Constitución, con menos gente que en Navidad o Año Nuevo.
Veintidós meses pasaron entre la última huelga que el sindicalismo le facturó a Cristina de Kirchner y el primer paro general a Mauricio Macri. Si se compara el 9 de junio de 2015 con ayer, se destacan similitudes -curiosas pero lógicas- entre los discursos de los funcionarios de Cambiemos y las críticas al gremialismo de los exministros K, diferencias groseras sobre los niveles "revolucionarios" de pobreza e indigencia que marcaba el FpV y los actuales -y "reales" del PRO-, y astillazos entre el clima pre-PASO de hace dos años atrás y las internas domésticas de la actualidad. Veamos:

En 2015, el furor del paro se vio cruzado por la visita de Cristina de Kirchner al papa Francisco. La exjefa de Estado aprovechó la ocasión para recibir en Roma una distinción de la oficina de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) en reconocimiento a las políticas públicas de la Argentina para la reducción de la desnutrición. Incluso, el exmultifunciones Aníbal Fernández comparó a la Argentina con Alemania.

"Hoy, el índice de pobreza se ubica por debajo del 5% y el índice de indigencia en 1,27%, lo que ha convertido a la Argentina en uno de los países más igualitarios", destacó en ese momento la expresidente. Hoy, el blanqueo del INDEC marca una pobreza mínima del 30% y el Congreso le extendió la emergencia social pedida a los piqueteros vaticanos, a quienes se les girarán $30.000 millones hasta 2019.

Durante la huelga de 2015, el entonces ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, acusó a la CGT opositora de haber "decretado la prisión domiciliaria de millones de argentinos" por impedirles llegar al trabajo. Se sumó el extitular de Economía, Axel Kicillof: "Creo que la inmensa mayoría quería ir a trabajar, en un momento donde hay que defender el trabajo. Si hubiera habido transporte normalmente, la gente hubiera ido a trabajar".

Ayer, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró horas antes de la huelga nacional que "el objetivo es amedrentar al que quiere ir a trabajar con libertad". No obstante, muchos funcionarios de Cambiemos apostaron a no chocar de lleno con los gremios. Por caso, el titular de Interior, Rogelio Frigerio, sostuvo que "el paro es la última instancia, es el derecho que tienen los trabajadores cuando se rompió el diálogo y no es éste el caso", y agregó: "La Argentina se está poniendo con mucho esfuerzo de pie, es un país desparejo donde hay sectores que avanzan más rápido y sectores a los que les cuesta más, desde el punto de vista de los sectores de la producción y también desde el punto de vista social".

"¿Por qué no seguimos dialogando hasta el momento en el que encontremos ese acuerdo en cada uno de los sectores que faltan? (...) El paro es una medida extrema para tomar en momentos de fuerte autoritarismo y cuando los gobiernos no trabajan, no se esfuerzan y no se comprometen con el país", dijo ayer desde Neuquén la vicepresidente, Gabriela Michetti, pese a que en el Congreso, gran parte del personal que responde a ella no asistió a sus oficinas.

Hace 22 meses, la Corte Suprema declaraba "inadmisible" una acción de clase (amparo colectivo) de gremios cordobeses por la forma en la que se aplicaba el Impuesto a las Ganancias. A fines del año pasado, el Congreso sancionó la modificación del gravamen: allí, el oficialismo logró modificar con la ayuda clave del peronismo (en el Senado) y los gobernadores la virulenta iniciativa marca Massa-Bossio-Donda-Kicillof votada en Diputados.

El serpenteante líder del Frente Renovador, en junio de 2015, sentía el rigor de las PASO. "A Massa lo guionaron mucho y perdió confianza en su discurso", expresó en ese entonces Felipe Solá, quien terminó como candidato de ese espacio (UNA) a gobernador bonaerense. Anterior a eso, el ahora asesor presidencial sin cargo Ernesto Sanz deslizaba que Massa podía llegar a rendir mejor como postulante en Buenos Aires.

Sanz y su precandidato a vicepresidente, el hoy segundo del Banco Central, Lucas Llach, impulsaban un proyecto de red de autopistas para "unir todas las capitales provinciales del país". El segundo resaltó: "Pronto vamos a mostrar el mapa de la Red Nacional de Autopistas. Se pagan solas, sin peaje. A veces las cosas no se hacen porque no se hacen".

Pese a los 22 meses de diferencia y la estadía -luego que asumiera Macri- en la cima de la Embajada argentina en los Estados Unidos, Martín Lousteau continúa en la vereda de enfrente del PRO, al menos en la Ciudad. El día del paro de junio de 2015, su espacio en territorio (ECO) denunciaba junto al radicalismo las dificultades para acceder a las terminales de votación de Boleta Única Electrónica (BUE). Ese sistema trató de ser aprobado por el Congreso el año pasado, pero el FpV-PJ le impuso un freno terminal en el Senado.

"Cuando se nos critica a los poderes judiciales diciendo que hacemos política, en realidad se hace referencia a la política partidaria, que los poderes judiciales no deben hacer. Pero la política, la polis, que es la concepción del bien común, que son las políticas públicas, que es el rol de los poderes judiciales instalando temas y soluciones para facilitar las políticas públicas, es muy necesario", aseveró un día después del paro de junio de 2015 el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, en un acto por el Día Mundial del Ambiente. Anteayer, la miembro fundacional y fundamental de Cambiemos, Elisa Carrió, presentó un pedido de juicio político en su contra. Días atrás, Macri ratificó la "gran relación" que tiene con el mandamás de la Justicia.

Dejá tu comentario