11 de abril 2016 - 00:00

Icónicas obras de Castagna y metafórico bosque de Moreira

Uno de los caraguatás de “Guardianas del Monte”, intervención  de Beatriz Moreira.que se exhibe en el Espacio de Arte de Fundación Osde.
Uno de los caraguatás de “Guardianas del Monte”, intervención de Beatriz Moreira.que se exhibe en el Espacio de Arte de Fundación Osde.
En el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA se exhibe "Territorios", una selección que cubre 30 años de la labor artística de Blas Castagna (Buenos Aires, 1935).

Los elementos con los que este destacado artista argentino construye sus poéticas composiciones son las más humildes: maderas carcomidas, piedras rosionadas por el tiempo, sogas, arpilleras, arena, cartones, latas o restos de ellas que "cincela" como un orfebre, palabra a la que han acudido muchos analistas de sus obras ya que Castagna las ha resignificado.

Es un verdadero deleite reencontrarse con muchas de las obras que despertaron nuestra admiración a lo largo del tiempo, lo que también significa que su obra está vigente y que no entró en el calificativo de efímera.

Se encuentran algunas piezas de su serie "Muros", presentada en 1995, que podrían ser de "Lalibela en Etiopía, de Barracas y del Riachuelo, de la judería pobre, de los ferrocarriles, de la evocación cuestionable, del amor de parado, de los trabajos obscenos" y una larga lista de un poema que acompañaba sus técnicas mixtas.

Están "Nacimiento de Venus" (2008), quizás un humilde homenaje a Botticelli en óleo sobre arpillera, madera y metal, "Partitura", también de 2008 , óleo sobre madera y metal en el que la música se funde con la armonía de las formas y así podríamos seguir enumerando una serie de obras icónicas de su universo creativo.

Universo en el que los materiales han sido revalorizados, "sólo trato de desentrañar los contenidos de los materiales que tengo entre manos y proseguir con mi propia impronta lo ya creado por otro, en otro tiempo...". Por eso el tiempo está allí, en absoluto vertiginoso, sino que nos invita a demorarnos; están el efecto del mar, el equilibrio de la sabiduría ancestral, la claridad mediterránea, el lirismo del que sabe encontrar la sensibilidad de materiales abandonados y que sus manos pueden transformar, el sentido místico, la preocupación por las pequeñas cosas, la célebre armonía constructivista de horizontales, diagonales, verticales y también el tono moderado.

Un artista-poeta que nos lleva a descubrir las formas que emergen y que, como el mismo señala, "se van revelando de a poco". Castagna nunca se preocupó por grandes cambios en su obra, sí por transmitir esa sutileza que está incorporada a su ser artista, a su ser hombre.

Clausura el 1° de Mayo (Alicia Moreau de Justo 1300).

Beatriz Moreira

Las Salitas del Espacio de Arte de la Fundación Osde con su barroca decoración (recordamos que se trata del famoso edificio que albergó Maple- albergan "Guardianas del Monte", una intervención de Beatriz Moreira.

Nacida en Buenos Aires reside en Resistencia, Chaco, desde 1978. Especializada en Grabado, ha recibido más de treinta premios, entre ellos, el Primer Premio (2013) y Gran Premio de Honor del Salón Nacional (2014), Premio Consagración al Mérito Artístico del Instituto de Cultura del Chaco, donde realizó Encuentros de Gráfica Latinoamericana, Premio Argentino de Artes Visuales (Fundación OSDE), así como ha representado a nuestro país en bienales de su especialidad en España, Bulgaria, Puerto Rico, Japón, La Habana, Polonia, Taiwan.

Actualmente vive en una reserva y trabaja con el tema de lo hallado en el monte y el desmonte. La intervención, visual, auditiva y olfativa, consta de plantas de acero inoxidable montadas en troncos obtenidos del desmonte. Hay sonidos de grillos y olor a la corteza de los árboles donde están plantadas las amenazantes caraguatás, de por sí planta agresiva, dura, resistente, de 1,80 m de altura, que parecen defenderse de la tala indiscriminada.

La barroca arquitectura del lugar desaparece bajo la luminosidad de la luz de la luna y en las paredes se proyecta este fragmento de monte en extinción. Si el lector camina por el congestionado radio céntrico, puede entrar y encontrar un instante de solaz y también reflexión en este metafórico bosque.

Hasta el 30 de abril. (Suipacha 658, 1er piso.)

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