2 de julio 2014 - 00:00

Impacta a Francia el arresto de Sarkozy por corrupción

Nicolas Sarkozy llegó ayer en automóvil a la unidad policial de investigación financiera donde debió prestar declaración durante largas horas por presunto tráfico de influencias. Su arresto conmocionó a Francia.
Nicolas Sarkozy llegó ayer en automóvil a la unidad policial de investigación financiera donde debió prestar declaración durante largas horas por presunto tráfico de influencias. Su arresto conmocionó a Francia.
 París - En medio de una fuerte conmoción nacional, el expresidente francés Nicolas Sarkozy fue acusado anoche de corrupción activa, tráfico de influencias y encubrimiento de violación de secreto profesional, luego de quince horas de interrogatorio. Se trató de la primera vez que en Francia se dispuso un estado de detención provisoria ("garde a vue") para un exmandatario, que fue protegido por inmunidad mientras duró su gestión. Al cierre de esta edición, Sarkozy se encontraba junto a los jueces, y no estaba claro si iba a ser liberado.

Esta detención preventiva para interrogatorio se produjo en momentos en que arreciaban los rumores sobre la voluntad de Sarkozy de volver a la política y de tratar de recuperar la jefatura del partido conservador Unión por un Movimiento Popular (UMP).

La investigación quiere determinar si el expresidente prometió a un juez un cargo de prestigio si éste lo informaba sobre una medida judicial en su contra: la decisión de interceptar sus llamadas telefónicas.

Durante el interrogatorio sobre la fuga de noticias respecto de una medida de escuchas en su contra, en el marco de presunta financiación ilícita de parte de la Libia de Muamar el Gadafi a su campaña en 2007, los magistrados decidieron proceder con la detención para llevar adelante un interrogatorio durante 24 horas, que finalmente fue interrumpido cumplidas las quince horas.

"La Justicia investiga y debe ir a fondo, Nicolas Sarkozy es un ciudadano como los demás frente a la ley", comentó de inmediato el vocero del Gobierno socialista, Stephane Le Foll. En cambio, el alcalde de Niza, Christian Estrosi, amigo del exgobernante conservador, calificó su detención como "campaña de odio sin precedentes".

Sarkozy, que rechaza todas las acusaciones en su contra, comparó las escuchas de sus conversaciones con los métodos aplicados por la Stasi, el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA).

Thierry Herzog, histórico abogado defensor del exmandatario, fue procesado ayer en el marco de la investigación. Además, desde el lunes están detenidos dos jueces sospechados de estar involucrados en el caso, Gilbert Azibert y Patrick Sassoust.

Las juezas Patricia Simon y Claire Thepaut habían leído a primera hora los cargos que pesan contra el expresidente: corrupción en acto judicial y violación del secreto de instrucción. Las magistradas, especializadas en delitos financieros, llegaron adonde nadie se había atrevido antes: detener a un exjefe de Estado. Durante la investigación hallaron un dato que fue fundamental para impulsar la causa, la existencia de un celular a nombre de Paul Bismuth, el nombre ficticio de Sarkozy, que fue intervenido.

Tras meses de indagaciones entre tres pistas que confluían en la figura del líder conservador, en diciembre pasado la investigación pareció entrelazar situaciones y personajes.

Los tres pilares apuntaron al escándalo Bettencourt, el financiamiento ilícito que recibió de su examigo y luego enemigo Gadafi, y el rol adoptado por el expresidente en el arbitraje de la disputa entre el millonario Bernard Tapie y la banca Crédit Lyonnais, que finalizó con la decisión de resarcir al primero con 400 millones de euros (ver aparte).

Sobre el trasfondo del caso está también la inminente decisión de la Corte de Casación sobre el secuestro de las agendas de Sarkozy, contra el cual habían apelado los abogados del expresidente. Los documentos serían útiles también para otras hipótesis de delito.

Agencias ANSA, AFP y DPA

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