18 de septiembre 2009 - 00:00

Imperdibles muestras de Madanes, Millán y Rubli

Una de las esculturas circulares que Edgardo Madanes exhibe en Elsi del Río. En tanto, en el Centro Borges se pueden ver dibujos de Mónica Millán, y en Empatía, obras de Mabel Rubli.
Una de las esculturas circulares que Edgardo Madanes exhibe en Elsi del Río. En tanto, en el Centro Borges se pueden ver dibujos de Mónica Millán, y en Empatía, obras de Mabel Rubli.
Edgardo Madanes, artista que ostenta lo más importantes premios del país en la disciplina Escultura, es el invitado para celebrar la inauguración del nuevo espacio especialmente diseñado al que acaba de mudarse la Galería Elsi del Río, en Humboldt 1510.

Las esculturas circulares de Madanes, realizadas con mimbre y cuero entre 2007-2009 pueden ser calificadas como orgánicas y geométricas, de bulto, sin embargo, transparentes, elegantes, reveladoras de una gran artesanía manual. De esta manera Madanes rinde homenaje a la tradición de la cestería y según cuenta, ha asistido a la labor de los artesanos del Tigre, lugar de donde proviene el material con el que virtuosa y literalmente «dibuja» sus esculturas. También nos recuerda que Sarmiento trajo de Chile la primera varilla para poder plantarla en el Delta para la producción de cestos y comercialización de frutos.

Líneas circulares que se entrecruzan, abstracciones que pueden funcionar apoyadas o suspendidas en el cubo blanco y otras disparadoras de formas como «Circulando», que se exhibe en el pequeño patio jardín destinado a esta disciplina de la planta baja. Aquí el artista se permite ciertos floreos con el material enfatizando el hecho de que se pueden recobrar las posibilidades creativas en una sociedad globalizada donde reina la tecnología. Sin duda hay mucho de la estética taoísta en la actitud de Madanes ya que parece estar consustanciado con el significado interno del material al confesar que cuando trabaja, «mojo, corto, doblo, ato; cada acción, cada sonido construyen un espacio nuevo. cuando todo se aquieta sólo vuelvo a escuchar mi respiración».

La obra de Madanes es sobresaliente, se la puede mirar una y otra vez, no necesita sorprender, causa una quieta impresión en el que la observa. Clausura el 31 de octubre.

Mónica Millán expone en La Línea Piensa, espacio del Centro Cultural Borges dedicado al dibujo, dirigido por Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía.

Decir que sus dibujos son «maravillosos» no es exagerado. Un lápiz que teje, borda, milímetro a milímetro y nos regala la frondosa selva misionera, la maraña en la que aparecen ranas, sapos, lagartijas, insectillos, arañas, mariposas, los espacios donde están los silenciosos lugareños, las tejedoras de ao-poi (tela angosta), de encaje Yu (encaje aguja) que se hace en Yataity, pueblo paraguayo donde a veces trabaja Millán. Palabras sonoras que seguramente se modulan bajito, bordeando un río o cuando la artista registra el calor, la humedad, la lluvia, cuando los animales están muy inquietos, las enredaderas están invadiendo o la niebla avanza, húmeda y blanca, rodeándolo todo.

Así como Millán juega con los grises y negros del lápiz, también lo hace con las palabras, el río bord(e)ado,título de la muestra, sentimos cómo «el agua manaba entre las aterciopeladas hojas, las pudorosas ipomeas y el vuelo trémulo de las mariposas».

Por eso las sillitas que Millán ha elegido para invitar a sentarse frente a su obra, para sentir el aire pesado, hablar en el silencio, preguntar «si todo está aquí, ¿yo dónde estoy?» o llegar a la humilde reflexión «si gano mucho, como mucho, si gano poco, como poco» o simplemente «llueve, no para de llover».

Un momento para que el espíritu viaje lejos. Clausura el 4 de octubre.

 «Espacio Abierto» titula Mabel Rubli su exposición en Galería Empatía (Carlos Pellegrini 1255). Artista de fecunda trayectoria en la técnica del grabado, disciplina en la que se especializó en Francia y en Suiza. Fue la introductora del collagraph en nuestro país y entre sus numerosos Premios se cuenta Diploma de Honor y al Mérito (Fundación Konex), Premio Facio Hebecquer (Academia Nacional de Bellas Artes), Gran Premio de Honor de Grabado XXV Salón Nacional de Bellas Artes.

Un espacio abierto, una pequeña síntesis antológica- así llamada por Rosa M. Ravera en su texto.introductorio, para admirar sus escrituras, gesto fundamental de casi toda su obra. De la escritura a lo corpóreo en sus envolturas de papel, pequeños rollos que esconden vaya a saber qué secretos códices, que se dispersan sobre la superficie para volver a juntarse dejando vacíos de color neto.

Después de un período de observación, esto es lo que requiere la muestra, descubrimos una cruz. Los rollos se han abierto y vemos los rostros de mujeres afganas. En «Espejismos», obra reciente, un módulo cuadrado, también muestra una escena dolorosa de guerra y la rugosidad del papel a manera de ruinas. Sus técnicas mixtas, transferencia al aguatinta, aguafuerte, relieve con papel hecho a mano, la revelan, como es habitual en ella, como una innovadora en todas las técnicas. Pero si bien esto es importante y casi una lección ante tanta improvisación llevada a las alturas por una suerte de ley interna del mercado, lo que cuenta es la actitud que impone la presencia de una obra meditada palmo a palmo.

Hasta el 26 de septiembre.

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