5 de diciembre 2012 - 00:00

Impuestos y mercado

Impuestos y mercado
En esta columna hemos señalado una y otra vez el creciente fracaso de las medidas de estímulo que viene implementando la Reserva Federal. La idea era que la Fed inyectaba dinero en el sistema bancario, y que estas entidades lo canalizaban al sector privado disparando una mayor producción y consumo. La evidencia es que en lugar de ir al bolsillo de la gente, el dinero ha migrado principalmente a instrumentos financieros y en especial a inversiones fuera de los EE.UU. Dos tercios de las ganancias de las principales multinacionales norteamericanas (son cerca de 1000) se generan en los EE.UU.; sin embargo, apenas el 40% del efectivo de esas compañías se encuentra depositado en el país. Algunos casos extremos de los últimos doce meses: Johnson & Johnson mantuvo el 100% de sus u$s 24.500 millones depositado en el extranjero; Microsoft, el 87% de sus u$s 66.600 millones; Apple, el 70% de sus u$s 121.250 millones; General Electric, el 64% de sus u$s 85.500 millones, etc. Este comportamiento obedece a dos razones: primero, la posibilidad de obtener una mejor relación riesgo/retorno fuera del país y segundo, la elevadísima tasa impositiva (34%) que deben pagar las empresas si deciden repatriar el dinero. Pensemos a u$s 1 millón por nuevo empleo creado, cuántos puestos de trabajo generarían los u$s 600.000 millones que tienen las empresas en el extranjero. En lugar de ver cómo atraer esos fondos, el presidente Obama y el Congreso están discutiendo cómo sacarles más dinero del bolsillo a las personas y así evitar el «precipicio fiscal». No sorprende entonces que ayer el Dow retrocediera un 0,11 por ciento, a 12,951,78 puntos. Exigirles a los pobres que paguen más impuestos es inmoral. Pero exigírselo a los ricos es una estupidez.

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