- ámbito
- Edición Impresa
Impulsan revolución del sistema electoral
Claramente perjudicados por el tradicional sistema electoral, que da el único escaño en cada circunscripción a quien obtiene la mayoría simple de los votos y deja sin representación al resto, los liberaldemócratas reclaman con urgencia una reforma en profundidad.
Quieren un sistema de representación más justo, como sería el proporcional, y esa exigencia podría ser el principal obstáculo para la alianza de Gobierno que les han ofrecido los «tories» de David Cameron, que los necesita para formar una mayoría estable que les permite gobernar durante los próximos años.
Los «tories» se oponen a cambiar el sistema vigente, que ha permitido la alternancia en el poder de laboristas y conservadores en detrimento de los partidos más pequeños, y Cameron les ha ofrecido como mucho crear una comisión de todos los partidos que estudie el tema, tal vez una forma de dejarlo para las calendas griegas.
Su principal argumento es que el actual es el único sistema que garantiza el gobierno fuerte que necesita el Reino Unido, más aún en momentos en los que un déficit fiscal y un endeudamiento extraordinarios van a exigir de los ciudadanos sangre, sudor y lágrimas.
A los británicos parece asustarlos todavía algo que es, sin embargo, normal en Europa continental y en otras partes del mundo, como son las alianzas y los pactos de gobierno entre partidos que no han conseguido la mayoría absoluta, algo que obliga muchas veces a largas negociaciones y a compromisos y concesiones.
Ahora, los «tories» no podrán gobernar si no es mediante una difícil alianza o acuerdos puntuales con los liberaldemócratas -un partido ideológicamente progresista y muy alejado de los «tories»-, que, conscientes de la fuerza que tienen en este momento pese a su limitado número de escaños, trata de marcar sus líneas rojas.
(Según un cálculo publicado ayer por el diario The Independent, con un nuevo sistema proporcional, los conservadores habrían obtenido 254 escaños en vez de 306, los laboristas 205 en vez de 258 y los liberaldemócratas 163 en lugar de los 57 que obtuvieron, es decir 106 bancas más).
Los liberaldemócratas no sólo aspiran a un nuevo sistema electoral, que no vuelva a dejarlos infrarrepresentados en el Parlamento, sino que quieren también otras reformas políticas como acabar con los miembros hereditarios en la Cámara de los Lores para terminar de democratizarla.
Clegg tiene un as en la mano en sus negociaciones con los «tories», ya que frente a una posible alianza contra natura con éstos puede esgrimir la posibilidad de una amplia coalición con los laboristas que incluyese también a nacionalistas escoceses y galeses, la primera parlamentaria verde, todos ellos mucho más favorables a la reforma electoral que reclama.
Pero esta posibilidad presenta también sus problemas: uno es la dificultad de que dure una coalición con partidos de tan distinto color aunque todos ellos presuman de progresistas, y otro lo problemático de la continuidad a su frente del político que perdió las elecciones: el todavía primer ministro, Gordon Brown.
Y, por último, en caso de que éste finalmente decidiese poner un plazo para dejar el liderazgo laborista, ¿quién y cuándo lo sustituiría?
El resultado del jueves no permite en ningún caso una salida fácil como la que reclaman con urgencia los mercados.
Agencia EFE


Dejá tu comentario