Impulsar la producción, un deber de la política

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Los productores agropecuarios cerramos un año complejo que acentuó el estéril enfrentamiento del Gobierno con el campo. Como ciudadanos de pueblos y ciudades, urbanos y rurales, sólo pedimos que se nos brinden condiciones y reglas de juego claras para poder mantenernos en el sector productivo. Necesitamos una política agropecuaria acorde con los reclamos de los hombres de campo que quieren -y pueden- seguir ofreciendo alimentos para los argentinos y para el mundo.

Necesitamos una política que impulse la producción.

Es posible un cambio si el horizonte sectorial se sustentara en tres ejes:

  • Una reformulación de la política comercial, donde la ONCCA se constituya, finalmente, en el organismo de fiscalización y de control, tal como fue pensado. Las restricciones a las exportaciones impiden el reflejo en el mercado interno de los valores internacionales. Es negativo para el productor no tener previsibilidad ante el futuro.

  • Una política tributaria que sea consecuencia de un debate profundo acerca de las modificaciones necesarias frente a la realidad impositiva, que genere incentivos a la producción y no castigos.

  • Financiamiento adecuado para el sector productivo que opere como incentivo y fomento de las diversas actividades productivas y especialmente de las economías regionales.


  • El campo es parte de la solución de los argentinos. Puede contribuir a recuperar el empleo, a bajar la pobreza, a que haya más inclusión y mejor distribución. Sólo es cuestión de sentarse a dialogar sinceramente con la firme voluntad política de generar un cambio. n

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