Incendio en las listas de legisladores

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Si de arranque las colectoras kirchneristas para la Capital Federal se entregaron a la puja por los votos, el caso Schoklender terminó refrescando viejas disputas que, con esfuerzo, intentan que no lleguen a la superficie. En eso metió presión el macrismo, como ayer, cuando el legislador Enzo Pagani disparó con «Gabriela Cerruti, primera candidata en la lista de legisladores que lleva el sabbatellismo como colectora de Daniel Filmus, fue quien le abrió las puertas de la Ciudad a Sergio Schoklender, promoviendo un acuerdo de construcción de viviendas cuando era ministra del telermanismo en el área social». Contra PRO, siempre en el mismo caso, había salido la candidata de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro, apuntando al control de los convenios entre el Gobierno de la Ciudad y las Madres de Plaza de Mayo. Por cierto, fue en la gestión de Jorge Telerman (Cerruti ministra) cuando debutó la ONG que conduce Hebe de Bonafini con la Misión Sueños Compartidos para la construcción de viviendas sociales, vía la Corporación Sur que actualmente conduce el macrista Humberto Schiavonne. Pero la interna en torno a la actividad por los Derechos Humanos tiene su otro costado en la lista oficial del kirchnerismo, con Gabriela Alegre de segunda candidata, promovida por la propia Estela Carlotto, mientras que la extelermnista tiene mayor afinidad con Madres. No es sólo eso: Cerruti echó a Alegre de la gestión cuando ocupó el cargo porteño tras la destitución de Aníbal Ibarra, quien encabeza la otra colectora K para la Capital. Y para más, el reciente escándalo en el INADI entre María Rachid y Claudio Morgado, sacudió también la lista, ya que Rachid también es candidata a legisladora en los primeros renglones de la boleta oficial del Frente para la Victoria que encabezan Juan Cabandié y Alegre.

Pero el macrismo no quiere tampoco subir el tono en la cuestión de construcciones. Es que de los tres emprendimientos que tiene la Fundación Madres de Plaza de Mayo en la Capital Federal, uno, en el barrio Los Piletones, no solamente es gerenciado sin el Gobierno nacional mediante, sino que la Ciudad y la ONG son socios en partes iguales y mantienen en Barracas la fabricación de paneles, aunque Mauricio Macri heredó esos convenios. Como sea, el impulso que le dio hace una semana el PRO a la formación de una comisión investigadora en la Legislatura porteña, sobre las viviendas sociales, perdió estatus en pocas horas. Si bien el proyecto está presentado, ni siquiera el macrismo piensa por estos días que vea la luz del recinto en algún momento.

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