gRAVE. Los fuertes vientos de anoche reavivaron las llamas de fuego, complicando la situación y generando nuevas víctimas fatales.
El número de muertos por el incendio que desde el sábado afecta una zona forestal en el centro de Portugal ascendió a 61 y hay una cantidad similar de heridos, varios graves, informaron ayer autoridades locales, preocupadas porque los fuertes vientos podrían dificultar la extinción de los cuatro focos que seguían activos. Por su parte, el Gobierno decretó tres días de duelo.
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Seis de los heridos están en grave estado, detalló el secretario de Estado de Administración Interna, João Gomes, sobre la que ya se conoce como "la mayor tragedia de esas características que vivió el país en los últimos años" y que, según estiman, pudo comenzar con el impacto de un rayo sobre la reseca foresta.
Dos de las nuevas víctimas fallecieron en un accidente de tránsito en la zona, "presumiblemente motivado por las llamas", indicó el secretario de Estado, quien añadió que los bomberos esperan "dentro de poco" extinguir dos de los cuatro frentes que permanecían activos al cierre de esta edición.
Un joven de 33 años pudo escapar con su familia huyendo en una Trafic entre las llamas, que ya habían consumido su casa en Figueiró dos Vinhos. "Pensé que quedábamos todos allá", dijo Hugo Almeida Santos a medios locales.
Según datos de la Autoridad Nacional de Protección Civil (ANPC) más de 2.600 efectivos y socorristas combatían anoche el fuego apoyados por 764 vehículos y 26 medios aéreos, algunos llegados de España y Francia, en varios frentes activos reavivados por el viento.
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