28 de mayo 2009 - 00:00

Inédito: tensión en el diálogo Cristina-Chávez

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Cristina de Kirchner y Hugo Chávez tuvieron el martes a la noche la conversación más dura desde que el Gobierno escogió al bolivariano como socio estratégico. Desde la Argentina, la jefa de Estado le recriminó las declaraciones donde protegía a las empresas brasileñas de potenciales nacionalizaciones y le pidió rectificaciones públicas. Trascendió que el mandatario venezolano contestó en medio de las recriminaciones que desde Buenos Aires no hay nada que reprochar, ya que según su visión siempre colaboró con el Gobierno, enviando combustible y asistencia financiera. Curiosamente, Chávez aseguraba que la colocación de bonos de la deuda argentina al 16% anual en dólares fue una ayuda y no una operación especuladora.

«Ni amistosa ni fácil. Más bien dura y poco productiva». Así calificó ayer a este diario un integrante del gabinete de Cristina de Kirchner el tono de la conversación que mantuvo con Chávez; donde la jefa de Estado pidió explicaciones no tanto sobre las nacionalizaciones de las empresas de Techint, sino por las declaraciones a favor de las compañías brasileñas. La comunicación fue cerca de las 22 desde Olivos tras dos intentos fallidos. Chávez accedió a hablar minutos antes de abandonar territorio brasileño para volver a Caracas. La Presidente, sin mayores preámbulos, le habló directamente sobre «discriminación y discrecionalidad», por sus declaraciones en Brasil. El receptor del mensaje ensayó primero explicaciones, desmintiendo que hayan existido las frases que separaban a las empresas brasileñas de cualquier potencial nacionalización, pese a que continuarán estas decisiones; pero finalmente terminó por reconocer su existencia. Sin embargo, atribuyó la frase a «una humorada, una broma». Cristina de Kirchner le reclamó en ese momento una rectificación pública ya que esa declaración «excede la esfera de soberanía propia de cada Estado independiente e implicaría una actitud inaceptable por parte de Estados democráticos, además de ser absolutamente contradictorio con los acuerdos estratégicos entre los dos países».

Chávez fue luego seco en su contestación. Aseguró que desde Caracas leería las crónicas periodísticas y, si cabía, emitiría algún tipo de comunicado. Como cierre de la conversación, le recordó que en esa presentación, que emitiría el Ministerio de Relaciones Exteriores, le recordaría «al pueblo argentino» que lo ayudó financiera y energéticamente en momentos difíciles. Luego hubo saludos de rigor y finalizó el contacto.

Ayer al mediodía, y luego que en su desayuno Chávez leyera las crónicas periodísticas de la Argentina, Venezuela y Brasil; apareció el comunicado de la Cancillería que conduce Nicolás Maduro. Allí el Gobierno bolivariano asegura que todo se trata de una «campaña de difamación» provocada por la nacionalización de varias empresas del sector siderúrgico en las que participa la firma argentina Techint y comandada por la derecha argentina. Dice que Venezuela «ratifica todo su respeto y su confianza por el pueblo argentino, por su Gobierno y por los empresarios argentinos, con quienes nos une una relación estrecha y de trabajo productivo», y le pide al «pueblo argentino desestimar las calumnias que grupos con intereses mezquinos difunden irresponsablemente».

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