1 de julio 2011 - 00:00

Inesperado apoyo chino por Malvinas

En medio del cruce verbal entre Buenos Aires y Londres a raíz de las amenazas bélicas lanzadas por el ministro de defensa británico Liam Fox, la República Popular de China salió a apoyar la posición argentina por la soberanía de Malvinas.

El inesperado espaldarazo vino de boca del embajador chino Yin Hengmin; lo hizo en público, en la Escuela Nacional de Defensa. El organismo académico dependiente del Ministerio de Defensa organizó un seminario sobre la relación estratégica entre la Argentina y China. Luego de la presentación a cargo del ministro Arturo Puricelli, el embajador chino tomó la palabra y sorprendió a los presentes con una afirmación categórica: «Reitero que en el Consejo de Seguridad de la ONU, la posición de China es de apoyo a la soberanía argentina sobre las islas Malvinas».

Aplauso

Las palabras generaron un aplauso espontáneo del auditorio, funcionarios del ministerio, Alfredo Forti (viceministro), Lourdes Puente (directora de inteligencia estratégica), uniformados extranjeros, entre ellos el general de brigada Javier Molina Quintero, agregado de la Embajada de Venezuela, militares cursantes de distintos países regionales, además de los criollos, analistas como Juan Tokatlian y alumnos de las universidades Torcuato Di Tella y de Tres de Febrero.

La historia china está signada por el conflicto colonialista con el Reino Unido, que en los textos se conoce como la Guerra del Opio. En otra parte de su discurso improvisado, el diplomático deslizó que esperan de la Argentina su apoyo en la resolución del conflicto milenario con Taiwán, al que China considera una provincia rebelde.

En ese ambiente de estudio lleno de observadores militares y especialistas de inteligencia -Germán Montenegro, el director de la Escuela de Defensa, fue analista internacional de la oficina de inteligencia de la Fuerza Aérea- circularon interpretaciones sobre el repentino espíritu bélico de David Cameron, el premier británico y más tarde del propio ministro de Defensa, Liam Fox. Ambos con espacio de dos semanas hicieron demostraciones del poderío militar presente en Malvinas y de la voluntad de usarlo.

El primer dato es que el humor de la Royal Navy (armada británica) no es el mejor; la flota soporta recortes de presupuesto que dejaron sin servicio buques de línea, no hay más portaaviones; el Invincible, nave insignia en el conflicto de 1982, yace descuartizado en un puerto de Turquía, vendido como chatarra. Todos los Harriers, los aviones de despegue vertical, míticos aparatos también veteranos de la guerra, están en venta; uno de ellos fue publicado en el portal de ofertas on line eBay. De allí que los funcionarios británicos intenten levantar el fervor combativo, aunque sea en palabras. El segundo elemento que explica la ofensiva verbal se vincula con la gira por Francia que hizo el director de la agencia logística del Ministerio de Defensa, Carlos Lugones, quien participó de la feria Le Bourget. El funcionario decide las compras y maneja los números del reequipamiento castrense. Esta exposición, que se llevó a cabo entre el 24 y el 26 de junio, es la más importante en materia de aviación militar y equipos asociados; es un ambiente donde los observadores interesados (agentes de inteligencia) verifican las intenciones de los países en cuanto a renovación de aeronaves y los planes de adquisición. Lugones visitó varios stands y conversó con ejecutivos franceses acerca del proyecto de modernización de los cazas navales SuperEtendard -hay sólo dos en vuelo-, aquellos que con sus misiles Exocet hundieron el destructor Sheffield y averiaron al portaaviones Invincible, operación que el Reino Unido nunca reconoció.

El Ministerio de Defensa está en proceso de determinar las prioridades en la modernización, que será escalonada. Se habla de contar con 10 células (fuselajes y sus partes) de aviones usados franceses para obtener repuestos, renovar todo el cableado de los que posee la aviación naval para poder recibir en etapas la totalidad de los equipos y sistemas asociados hasta llegar al nivel SEM 5 (acrónimo de SuperEtendard Modernizado). Añadir capacidad de lanzamiento de bombas dirigidas por láser, toda la conversión permitiría llevar casi a nuevo a 11 aeronaves navales.

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