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Inicia Obama una gira por un Asia que no lo espera con entusiasmo
Por si fuera poco, en todas las estaciones de la visita de nueve días que inicia hoy, a Obama le esperan temas delicados. Además, en Japón, Singapur, China y Corea, el entusiasmo por el primer presidente negro de Estados Unidos no es tan ferviente como en Europa. No hay rastro de «obamanía».
La Casa Blanca tampoco espera resultados concretos del viaje a «la región con mayor crecimiento del mundo», como podría ser la supresión de aranceles a la exportación de coches estadoua Corea del Sur o un mejor acceso a los productos norteamericanos en China.
Muchos expertos se preguntan si Obama, actualmente sometido a presión en su propio país, puede hacer algo para contrarrestar la impresión de que desde hace una década Estados Unidos pierde influencia en Asia mientras aumenta el poder de China, algo que admiten incluso los asesores del presidente.
A pesar de todo, el viaje oficial debe «subrayar la voluntad de liderazgo que Estados Unidos tiene en la región del Pacífico», afirma Ben Rhodes, encargado de escribir los discursos del presidente. Para él, no hay nadie mejor preparado para ejercer ese liderazgo que Obama, el primer presidente estadounidense con «verdadera orientación pacífica». Sin embargo, hasta ahora Obama ha descuidado esta región: en los primeros diez meses de su mandato ha estado cuatro veces en Europa pero, a excepción de Turquía e Irak, no ha pisado suelo asiático.
El punto álgido del viaje de Obama será su visita a China, el mayor prestamista de Estados Unidos.
Pekín tiene una gran relevancia en todas las cuestiones internacionales, como la recuperación de la economía mundial, la protección medioambiental, las aspiraciones nucleares de Corea del Norte e Irán o la estabilización de Afganistán y Pakistán, destacó el experto en relaciones con Asia de la Casa Blanca, Jeffrey Bader. «No podemos tener éxito en ninguno de esos aspectos sin trabajar juntamente con China», dijo Bader que sin embargo admitió que entre ambas potencias sigue habiendo diferencias ya que en muchos aspectos son «rivales».
En su paso por China, Obama también quiere abordar la cuestión de las divisas, ya que Washington considera que la moneda china, el yuan, está fuertemente depreciada. El presidente abordará además las cuestiones del Tíbet y los derechos humanos. La Casa Blanca no se hace ilusiones respecto de las conversaciones con el presidente, Hu Jintao, pero al menos espera que el encuentro de Obama con jóvenes chinos en Shanghai sirva para elevar la popularidad del líder norteamericano en China.
Obama tampoco tendrá todo el viento a su favor en el resto de estaciones de su viaje. En Tokio, Obama se reunirá con el nuevo y confiado primer ministro, Yukio Hatoyama, quien, según el experto Weston Konish, del Instituto Mansfield de Washington, cree que Japón debe tener un mayor peso internacional. Hatoyama quiere emanciparse de Estados Unidos en materia de seguridad y aspira a una cooperación en igualdad de condiciones.
El presidente estadounidense también tendrá que enfrentarse a difíciles encuentros durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), que se celebrará el fin de semana en Singapur. Y es que las negociaciones para alcanzar un libre comercio que inició su predecesor con muchos países asiáticos se encuentran ahora en punto muerto. Los expertos norteamericanos tampoco confían en que Obama pueda apuntarse un tanto en las conversaciones que mantendrá con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, durante la cumbre de la OPEC. Según los analistas, lo único que quedará claro es que Moscú no tiene la menor intención de premiar con grandes gestos, como podría ser una postura más firme respecto de Irán, la renuncia de Estados Unidos a construir su escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.
Agencia DPA


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