No se patentizó tanto en los saldos, que resultaron dentro de lo que puede considerarse habitual, pero en el contexto que flotaba en torno de los mercados: la atmósfera era de pesadez, en todas las regiones. A sabiendas del tema portugués, ahora quedando en primera fila los españoles, en tanto era comentario el forzado arreglo de Obama para no llegar al que hubiera sido el «gran papelón» del nuevo siglo. En el reinicio semanal no se registraron mayores daños, aunque era casi seguro que intentar avances sería complicado y que la mayor aspiración, podía surcar la pretensión de la meseta. Lo que consiguió el Dow Jones, culminando en diferencia casi inapreciable, un tanto más remarcada en el Bovespa -que retrocedió el 0,81%- y después el desarrollo de Buenos Aires, cargado mucho más por la «ausencia», que por lo hecho. No fueron los índices lo más relevante, porque el Merval principal decayó un 0,92% y en registro parecido los demás componentes. Nada demasiado especial, con diferencias entre especies que arrojaron sólo 17 aumentos, por 45 acciones en baja. Y entre las líderes, los referentes mayores actuaron en negativo del 1,55% en G. Galicia, Petrobras con tasa del 1%, Pampa subiendo al 2% de pérdida y la neutralidad compensadora de Tenaris.
El dato más destacado resultó la ausencia de liquidez en el sistema accionario. Que transitó por un territorio donde hubo dificultades para dar ritmo a la fecha. Y con otra caída importante en los negocios efectivos. Sólo $ 27 millones se pudieron concretar. Contra esto, oferta que no se «regaló» y evitando que la línea de corte implicara bajas de cierto calibre. Cierre con 3.448 puntos, alejándose de la frontera superior. Quedó planteado un gran interrogante. La Bolsa, mirando.
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