Faltaban segundos para terminar el partido cuando a Sergio Ramos se le salió la cadena y le pegó una patada brutal desde atrás a Lionel Messi. No conforme con ello, le pegó un golpe de puño a Carles Puyol, que fue a recriminarlo. Por supuesto, el árbitro Iturralde González lo expulsó. Messi terminó el partido fuera de la cancha, pidiendo entrar, pero por suerte sin ninguna lesión. En los vestuarios recibió el mimo de Pep Guardiola: «Hoy (por ayer) no hizo ningún gol, pero sigue siendo el mejor jugador del mundo, sin dudas».
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