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Inquieta el avance parapolicial en Río
El reporte, realizado sobre un relevamiento del investigador Paulo Storani, del Instituto Universitario de Políticas Públicas y Ciencias Policiales de la Universidad Cándido Mendes local, indica que a pesar del mayor combate de las autoridades, esos grupos, conocidos como «milicias», no frenaron su expansión. Por el contrario, superaron a la mayor facción del narcotráfico de Río, que controla 55 de las 250 favelas de mayor envergadura. Otras dos bandas menores de traficantes de drogas se dividen 35 y 31 comunidades pobres respectivamente.
«Con el debilitamiento de los bandos ligados al narcotráfico, hay una tendencia de las milicias a continuar expandiendo su dominio territorial, lo que representa mayor poder político y aumento de la recaudación con el cobro de tasas de seguridad y otras actividades», dijo Storani, ex capitán del temido grupo Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía Militar (PM, estadual).
Las milicias, en las que actúan policías activos o retirados, bomberos, agentes carcelarios y guardias de seguridad, desalojan a los narcos de las favelas, ocupan su lugar y luego cobran a los habitantes por servicios como televisión por cable, internet, luz, transporte y gas doméstico, además de protección.
Storani resaltó que precisamente su composición, con personas ligadas al Estado y políticos, «dificulta la investigación de los crímenes».
En setiembre la Policía Civil arrestó bajo cargos de extorsión, tortura y homicidio a 15 personas vinculadas a las milicias, entre ellas seis miembros de la PM.
En mayo de 2007, poco después de asumir, el gobernador del estado de Río, Sergio Cabral, lanzó una ofensiva masiva y sin tregua contra el crimen organizado.
Agencia AFP


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