Un lote de intendentes que anima la candidatura de Cristina de Kirchner se corrió ayer al atardecer a las oficinas de Florencio Randazzo, en la Capital Federal, tras conocer la decisión (en proceso) de prescindir del PJ bonaerense para el armado de una alianza electoral que al mismo tiempo pulverizará al Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires. Junto al exministro K estaba su jefe de campaña, Alberto Fernández, y los apoderados partidarios. La delegación, que pareció oficiar de broche de la jugada de Cristina, la encabezó Fernando Espinoza, precisamente el titular del PJ de la provincia y lo acompañaron, entre otros, Alberto Descalzo (Ituzaingó), Gustavo Menéndez (Merlo), Juan Pablo de Jesús (de La Costa), Marisa Fassi (Cañuelas), Hugo Corvatta (Saavedra) y Juan Gasparini (Roque Pérez).
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Los alcaldes fueron preocupados por la jugada que dejaría al PJ fuera del frente electoral y terminaría dividiendo el voto peronista, ayudando a mejorar las chances del oficialismo y ventilando una puja interna en momentos que no parecen propicios.
"Todos coincidimos en que todos queremos la unidad, que es lo primordial", narró uno de los asistentes al encuentro, pero no hubo acuerdo sobre cómo se llegaría a esa unidad. En principio el randazzismo pidió la constitución de la junta electoral del PJ y los intendentes aseguraron que hoy (ver nota pág. 10) se reunirán con Cristina de Kirchner para transmitirle las inquietudes. En definitiva creen que la exmandataria "generó un clima de incertidumbre" que invadía anoche a propios y ajenos.
"Ellos prefieren las PASO antes de dejar al PJ afuera", confiaron del lado del exministro acerca de la posición de los intendentes, que no es otra cosa que lo que pide Randazzo, cuya tropa prioriza "debatir todo" con el sector ultra-K.
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