3 de noviembre 2008 - 00:00

Inversores buscan refugio en activos irracionales

Nicolas Sarkozy
Nicolas Sarkozy
Los sucesos actuales me recuerdan 1977, otro año de turbulencia. Entonces, como ahora, los gobiernos pusieron en marcha importantes programas de estímulo, con la diferencia que los de hoy son multiplicados en tamaño. Como resultado implícito, el déficit del Tesoro de los EE.UU. ascenderá a u$s 2,5 trillones (17% del PBI) o más. En comparación, en 1974-1976 el déficit se elevó de 0,4% a 4,2%, la tasa de desempleo de 4,9% a 8,5% y el CPI (índice de precios del consumidor) bajó de 12,3% a 4,9% antes de revertir y elevarse agudamente en la última parte de la década. Los precios de los bienes inmuebles cayeron y las propiedades prácticamente se regalaban (siempre un indicio de haber tocado fondo y una extraordinaria oportunidad para comprar). Hoy es claro que las autoridades de todo el mundo harán lo que sea necesario para controlar y lidiar con la crisis financiera. Los gobiernos continuarán implementando un plan detrás de otro hasta que el desbarajuste financiero se haya estabilizado, centrándose cada vez más en el relanzamiento del crecimiento global.
La Unión Europea, bajo la sólida dirección de su actual presidente, Nicolas Sarkozy, está enviando fuertes señales y está encabezando un esfuerzo global en ese sentido. Durante el pánico se han olvidado las consecuencias implícitas en los precios de las materias primas agudamente más bajos: si los alimentos y la energía con precios más elevados eran un impuesto masivo sobre el consumidor, su baja extraordinaria es muy estimulante, especialmente en el momento en que las naciones en general están haciendo lo imposible por estimular la recuperación del sistema.

El rescate del sistema financiero global demostrará ser inflacionista. Esto parece absurdoa la luz de la actual caída en los precios de las materias primas, con un dólar que se revalúa y el temor global de qué puede suceder a continuación. La diferencia de rendimiento entre los TIPS (Bonos del Tesoro vinculados a la inflación) y los Bonos del Tesoro comunes a 10 años demuestra que muchas de las expectativas deflacionistas están vinculadas con los precios de hoy: el margen indica una expectativa de inflación en el dólar americano de cerca de 1% durante los próximos 10 años. El pasado mes de julio, esta misma expectativa estaba en 2,60%. Las estimaciones del costo total del sistema financiero ya se están acercando a u$s 6 trillones y hay probablemente más por venir.

  • Costo

  • ¿Cuánto de este dinero habríamos podido ahorrar si se hubiese evitado la quiebra de Lehman Brothers?

    Seguramente, el sector de servicios financieros podrá difícilmente ganar los ingresos que generó en el pasado y la industria de los «hedge funds» (fondos de cobertura) se encuentra ella misma en una posición difícil.

    En el plan global, la actual crisis posiblemente le esté costando a EE.UU. su rol de potencia mundial única. Se encuentra en una posición extremadamente débil -políticamente y económicamente-, y se está convirtiendo en una presa fácil de atacar. Los rivales de América se aprovecharán de esta situación para ampliar su influencia; las recientes movidas de Rusia van exactamente en esa dirección: crear un nuevo orden mundial que no incluya a los Estados Unidos. La situación geopolítica, por lo tanto, se está volviendo más complicada, pero por otro lado -quizá- más equilibrada.

    En lo que concierne a las Bolsas, en algún momento comenzará un nuevo mercado especulativo al alza.

    Actualmente, la actuación de los mercados y los precios no son confiables: la volatilidad ha sido indignante y los pedidos de fondos de reserva y las liquidaciones forzadas han distorsionado el mecanismo de valoración de la mayoría de los activos.

    Mirando hacia el futuro, todavía creo en los mercados emergentes, recursos naturales, agua, petróleo, gas natural, alimentos, electricidad e infraestructura. Los muchos cuellos de botella que existieron hace un año (bajas reservas de grano y de petróleo, capacidad de producción eléctrica demasiado baja, los problemas en la distribución de agua, etc.) todavía se están produciendo y regresarán agresivamente tan pronto como la economía demuestre cierta clase de fuerza. La demora de los proyectos relacionados con la crisis crediticia y las cancelaciones solamente empeorarán los problemas existentes; ahora estamos entrando en una recesión con precios del petróleo aproximadamente a u$s 70 por barril; esto implica que tan pronto como salgamosde ella, los precios retornarán a sus anteriores niveles o más elevados.

    Mientras los bancos centrales pueden imprimir cantidades ilimitadas de moneda, las materias primas no se pueden multiplicar tan fácilmente. Según «The Wall Street Journal», Venezuela requiere un precio del petróleo de u$s 90 por barril para mantener la estabilidad financiera; Nigeria, así como los países de Oriente Medio, necesita u$s 70; Irán u$s 55. El presupuesto de Rusia entrará en déficit con un precio del petróleo debajo de u$s 70 por barril. ¿Cuánto castigo adicional pueden soportar estos países? Una crisis de liquidez afecta el almacenaje, la refinación y la actividad comercial. La liquidez del mercado del petróleo está ya sufriendo. En resumen, mientras la liquidación de las reservas energéticas ha disminuido las perspectivas de menores ganancias procedentes de nuevos proyectos de petróleo y gas, la continua interrupción de los abastecimientos conducirá hacia un fuerte incremento de la exploración y de los precios de la energía.

    En el futuro inmediato, sin embargo, tengo que admitir que nada es imposible. Frente a la violencia de los mercados uno no puede hacer otra cosa que aceptarlos aunque resulten totalmente irracionales. Irracional -bajo mi óptica- es el alza de casi 30% del dólar, en estos momentos probablemente una de las «peores» monedas del planeta; y la caída del oro -por tradición, el valor más común, refugio de la humanidad- en los mercados a futuro, en un momento en que se ha vuelto prácticamente imposible conseguir oro físico. Se trata de incongruencias muy profundas que pueden engañar a los inversionistas, induciéndolos a vender su oro y comprar dólares sin valor.

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