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Inversores inician la búsqueda de plazos más largos
La explicación básica para este cambio radicaría en la expectativa de una reducción de tasas en mayo, que podría acelerarse a lo largo del mes y especialmente en junio. Ya el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, expresó ayer que la "inflación subyacente" dio muestras de desaceleración en abril, esto es sin incluir la evolución de las tarifas. Sin embargo, las señales no serían del todo contundentes como para bajar ya los rendimientos.
En este escenario, muchas empresas empiezan a privilegiar la inversión a plazos más largos pero asegurando una tasa larga, especialmente para los plazos siguientes, es decir 63 y 98 días. En el primer caso la tasa cae de 38% a 35,9%, y para la de tres meses cae a 34%.
Posicionarse en plazos más extensos permite asegurarse altos niveles de tasa de interés sin correr el riesgo de ingresar en cinco semanas (esto es ya en junio) a valores mucho más bajos. Además, al no incurrir en una renovación el costo de comisiones para el inversor termina siendo mucho más bajo.
Luego de los tres meses, la curva de tasas cae ya más abruptamente y deja de ser atractiva, debido a que se va a niveles del 31,5% y continúa descendiendo para plazos todavía más largos. La señal que busca enviar el Central es que confía en una inflación en descenso a partir del segundo semestre, por lo que las tasas también deberían acomodarse a esa nueva realidad.
Velocidad crucero
Se supone que cuando la inflación se ubique por debajo del 2% mensual, es decir la "velocidad crucero" anterior a la devaluación, la curva de tasas debería normalizarse. Esto significa que los rendimientos para plazos más largos deberían ser mayores que los cortos. Es decir que, como sucede en situaciones "normales", invertir a plazos más largos tiene un premio mayor que hacerlo a corto plazo.
Mientras esa curva siga invertida, los inversores seguirán privilegiando el cortoplacismo, lo que también plantea desafíos para la autoridad monetaria. En mayo hay semanas en las que vencen más de 70.000 millones de pesos, lo que supone un esfuerzo para conseguir la renovación total o incluso absorber más pesos a través de este instrumento.
Si bien el titular del Central busca concentrar su estrategia exclusivamente en la lucha contra la inflación, a nadie se le escapa que el dólar juega un componente central. Estos últimos dos meses los inversores hicieron negocio redondo con las Lebac: no sólo las tasas superan el 3% mensual, sino que además la caída del tipo de cambio incrementó la rentabilidad en moneda dura. La incógnita es qué pasará con los vencimientos de estos títulos cuando el tipo de cambio retome un sesgo alcista. ¿El mercado saldrá a renovar masivamente o se dolarizará? Es una pregunta que aún no tiene respuesta, pero claramente es uno de los temas que más preocupan de la política monetaria para los próximos meses.


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