5 de junio 2009 - 00:00

Irak en imágenes para reflexionar





«Iraqi Short Films» (Arg., habl. en ingl. y ár.); Guión y dir.: M. Andrizzi; documental de montaje.

Se dice que ésta es una de las primeras grandes películas de la era Youtube. Coincidamos en que es una de las primeras películas, lo otro es materia opinable, o slogan publicitario. En concreto, es un documental de montaje que el marplatense Mauro Andrizzi armó exclusivamente con registros breves de toda clase, muchos de ellos «caseros», levantados de Internet (de ahí lo de «la era Youtube»), hechos en Irak por soldados, terroristas, viajeros, vigilantes, y tal vez también algún periodista o publicista de uno u otro sector.

Se suceden así, con diferentes estilos y tendencias, tomas de bombardeos, chistes de cuartel, camellos, seguimientos, atentados, excursiones, promociones de grupos islámicos, en fin, todo surtido, y de disímil calidad técnica, según la pericia o el aparato que se use, por lo general camaritas familiares y hasta celulares, pero, ocasionalmente, también equipos profesionales con gran teleobjetivo. Unas explosiones son captadas por casualidad, pura suerte de alguno que iba con la camarita prendida, o mérito de alguna cámara de seguridad. Otras explosiones, en cambio, son captadas como prueba de una tarea ya prevista. Integran el material de control de algún grupo armado, y a veces sirven de propaganda para captar nuevos adeptos. Así vemos cómo revientan vehículos hasta el cansancio, y gente también. Las voces que se oyen a veces suelen ser tétricamente ilustrativas.

Quizá para alivio de algunos espectadores (e irritación de otros), hay dos números musicales, uno de ellos, coral, muy bien elaborado e interpretado por «soldiers» en día de descanso. Viéndolos, nadie va a decir «parece mentira que después estos mismos masacren gente». Masacran, bailan, y cantan, una cosa no quita la otra. Como única orientación ideológica en semejante maremagnum de locura, cada tanto se inserta algún texto, por ejemplo una larga parrafada de Dick Cheney, que por la boca muere, o, lo mejor de todo, el fragmento más explícito e irónico del cuento de Mark Twain «Oración de guerra», que el humorista escribió en 1905, plena guerra de EE.UU. contra España en Filipinas.

Está en Internet, igual que todo el material aparentemente en bruto que recopiló Andrizzi, y que obliga a reflexionar.

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