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Irán amenaza a sus vecinos para que no faciliten un embargo petrolero
Simpatizantes del ultraislamista Mahmud Ahmadineyad concurrieron el sábado a darle la bienvenida al aeropuerto de Teherán, a su llegada de Ecuador. La gira latinoamericana le dejó al presidente iraní muchas polémicas y pocos logros concretos.
La advertencia, lanzada ayer por el representante iraní en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Mohamed Alí Jatibi, se produjo mientras se acerca el día de la decisión de la Unión Europea (UE) sobre las sanciones que se impondrán a Irán, y en momentos en que Estados Unidos presiona a los países asiáticos para que reduzcan sus importaciones de crudo iraní.
Si los productores del Golfo aceptan reemplazar el petróleo iraní «serán los responsables de lo que sucederá en la región, incluido el estrecho de Ormuz, algo que Irán consideraría un acto hostil», sostuvo Jatibi en declaraciones al diario Sharq.
Una vez más, Teherán vuelve a amenazar con tomar represalias a través del cierre del estrecho, una vía estratégica por la que pasa cerca del 40% del petróleo mundial transportado por vía marítima.
La advertencia de Jatibi llegó en un momento crucial de la disputa con Occidente sobre su programa nuclear, que Teherán considera un derecho y asegura que desarrolla con fines exclusivamente civiles, algo que no convence a la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos.
De hecho, el ministro del Petróleo de Arabia Saudita (principal rival de Irán en la OPEP, así como en los equilibrios estratégicos en la región) declaró recientemente que su país «está dispuesto a responder a cada aumento de la demanda global de petróleo».
Esas declaraciones coincidieron con la llegada a Arabia Saudita del primer ministro chino Wen Jiabao, que desde Riad inició una visita a la zona del Golfo que lo llevará también a Emiratos Arabes y a Qatar.
China es el primer país importador del crudo de Irán. Este país exporta principalmente a Asia (1,5 millón de barriles), y en segundo lugar Europa, pero a gran distancia, con 878 mil barriles.
Según publicó ayer el Teheran Times, «los principales países asiáticos rechazan el pedido de Estados Unidos de limitar las importaciones iraníes».
Cita a India, China, Turquía y Paquistán como naciones que se oponen a nuevas sanciones contra Irán y señala incluso en Japón y Corea del Sur directrices en ese sentido.
La advertencia iraní a los países del Golfo demuestra que el juego sigue peligrosamente abierto a pocos días del 23 de enero, cuando los cancilleres de la UE podrían decidir nuevas sanciones contra Teherán.
Aunque, en base a los acuerdos que se están definiendo en Bruselas, podrían ser excluidos los suministros destinados a pagar deudas con un período transitorio de seis meses para permitir a las empresas europeas que diversifiquen su fuentes.
«No estamos preocupados por las sanciones estadounidenses, tenemos clientes suficientes para nuestro petróleo», sostuvo, por su parte, el vocero del Ministerio del Exterior iraní, Ramin Mehamparast.
La prensa local reportó ayer que el presidente del Parlamento, Alí Lariyani, recordó en su visita a Ankara la disponibilidad de Teherán a mantener conversaciones serias sobre su programa nuclear con el grupo «5+1» (Rusia, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania).
Irán, sin embargo, no parece querer retroceder en sus posiciones.
Agencia ANSA


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