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Irán: con arrestos masivos el régimen impone a Ahmadineyad
Mahmud Ahmadineyad
El Presidente restó importancia, asimismo, a los disturbios que desde el fin de las elecciones se repiten en la capital y otros puntos del país, dijo que son «naturales» y los comparó con la frustración que los aficionados sienten cuando su equipo de fútbol pierde un partido. Con todo, según observadores, los disturbios posteriores a las elecciones son los peores que haya conocido Irán desde la Revolución Islámica de 1979.
Según el escrutinio oficial, Ahmadineyad, un protegido del poderoso guía espiritual del régimen Alí Jamenei, venció con el 62% de los votos, contra el 33,7% de Musaví. El resultado no ha sido reconocido por el momento por la comunidad internacional. Luego, fortalecido, Ahmadineyad envió un mensaje intransigente a Occidente. «La cuestión del programa nuclear iraní es cosa del pasado», indicó, descartando cualquier posibilidad de negociar una interrupción del controvertido enriquecimiento de uranio.
Según fuentes de la oposición, en los últimos días las fuerzas de seguridad han detenido a cientos de personas, entre ellas a numerosos responsables de la oposición reformista, algunos incluso con altos cargos en gobiernos anteriores.
Entre los arrestados se encuentran Abdula Ramezanzadeh, ex viceministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno del reformista Mohamed Jatamí, y el director general de la plataforma política Frente de Participación, Mohsen Mirdamadi.
También fue detenido Mohamad Reza Jatamí, hermano del ex mandatario, aunque fue puesto en libertad poco después.
Protestas
Las sospechas de fraude desataron una ola de protestas en Teherán, donde la Policía y los milicianos «basij» tomaron las calles para reprimir las manifestaciones. Armados con palos y porras, y en grupos de motoristas, patrullan toda la ciudad, donde colocaron puestos de control en calles y plazas.
En los alrededores de la Universidad de Teherán, en el sur de la ciudad, hubo enfrentamientos entre grupos de estudiantes y policías antidisturbios, que utilizaron gases lacrimógenos y porras.
En el norte de la ciudad, en la avenida Niavarán -que durante la campaña electoral fue una de las arterias preferidas de los partidarios de Musaví-, grupos de jóvenes hicieron frente a las patrullas «basij» al grito de «muerte al tirano».
Casi al mismo tiempo, el ultraislamista Ahmadineyad se dio un baño de masas en la conocida plaza de Vali-e Aser, donde miles de personas se congregaron en horas de la tarde para apoyar su polémica reelección.
Allí, el grito era muy distinto: pedían la salida del país del ex presidente Ali Akbar Hashemi Rafsanyani, uno de los hombres más poderosos del país, a quien el mandatario ha acusado de corrupción y complot para derrocar su Gobierno.
Agencias EFE, Reuters y ANSA


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