12 de junio 2009 - 00:00

Irán vota presidente y decide si le tiende la mano a EE.UU.

Teherán - El presidente iraní, Mahmud Ahmadinayad, buscará hoy su reelección, en comicios signados por una campaña electoral con duros cruces verbales entre conservadores y reformistas. La puja central es entre el popular ultraislamista Ahmadineyad, una amenaza explícita para Occidente, y el moderado Mir Husein Musaví.

Alrededor de 46 millones de iraníes están habilitados para votar entre cuatro candidatos, desde las 8 y hasta la medianoche hora local. Pese a severos condicionamientos impuestos por la teocracia que vigila el régimen, el sufragio iraní es uno de los ejercicios electorales más importantes del mundo musulmán, lo que no es mucho decir (ver aparte).

Ahmadineyad, de 52 años, llegó al poder en 2005 y llevó a cabo una agresiva política exterior que lo enfrentó con el mundo occidental. Su principal rival, el ex primer ministro Musaví, es un conservador moderado de 67 años, que volvió a la política tras una ausencia de 20 años.

Los otros dos postulantes, aunque sin chances ciertas, según la prensa iraní, son el ex presidente del Parlamento Mehdi Karrubí, un clérigo de 72 años e histórico de la Revolución Islámica, que propone una agenda reformista para alcanzar mayores libertades civiles, y el dirigente conservador Mohsen Rezai, ex comandante de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite de las Fuerzas Armadas iraníes.

Segunda vuelta

Si ninguno de los candidatos obtiene más del 50% de los votos más uno, los dos postulantes con mayor cantidad de sufragios irán a un ballottage el 19 de junio.

Irán es el segundo productor de petróleo de la OPEP, detrás de Arabia Saudita. El programa nuclear que potenció Ahmadineyad viene eludiendo los controles internacionales y, pese a que las autoridades aseguran que el objetivo del desarrollo atómico es pacífico, las sospechas occidentales crecen, e Israel maneja la hipótesis de un ataque preventivo ante la eventualidad de que el actual mandatario lleve a cabo su intención de «borrar del mapa» al Estado judío.

Desprestigio

Consciente del desprestigio internacional de Ahmadineyad, Musaví lo acusó de haber aislado al país, y prometió distender las relaciones con el mundo, aunque previsiblemente no desmantelará el desarrollo nuclear alcanzado, una política de Estado en Irán.

Barack Obama, por su parte, ofreció diálogo al régimen iraní, aunque en un plazo determinado, probablemente no más allá de 2010. En el pasado, la administración de George W. Bush puso a Irán como parte del «eje del mal», y el sector más duro de su Gobierno amenazó reiteradamente con un ataque o una invasión al país musulmán.

La campaña, que empezó el 22 de mayo, se caracterizó por el fervor y una gran participación popular.

Los partidarios de Musaví, distinguibles por sus banderas verdes, se reunieron en las calles de la capital por las noches para manifestarse en encuentros que no habían sido vistos desde las elecciones hace 12 años del clérigo reformista Mohamad Jatami.

Fervor

Por su parte, los seguidores de Ahmadineyad también realizaron grandes manifestaciones a favor de su líder, especialmente en las barriadas humildes. La clave de la elección es el voto de los menores de 30 años, cerca del 70 por ciento de la población iraní.

La mayoría de ellos no había nacido cuando tuvo lugar la revolución islámica liderada por el ayatolá Rujolá Jomeini en 1979, que derrocó a la monarquía encabezada por el sha Reza Palhevi.

La agresividad de la campaña alcanzó a enlodar al «guía supremo», Alí Jamenei, un hecho inédito.

Agencias DPA, AFP, EFE y Reuters

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