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Irlanda pasó de ser el niño mimado al peor de los alumnos
El Gobierno de Brian Cowen recortará 2.800 millones de euros en prestaciones sociales, con lo cual los jubilados recibirán menos, se reducirán los fondos para escuelas y los estudiantes deberán pagar impuestos.
¿Qué hizo mal Irlanda para terminar así? Hasta 2008 sólo llegaban buenas noticias del país. En cuestión de crecimiento económico, el tigre celta daba lecciones al resto de Europa. Con el bajo impuesto a las corporaciones, los irlandeses atrajeron a inversores sobre todo de los sectores de la informática y la farmacéutica. Se crearon decenas de miles de puestos de trabajo y hubo bienestar.
La lista de inversores se lee como el «Quién es quién» de los sectores en «boom»: Siemens, Microsoft, Google, Facebook, Cisco... Sólo las empresas alemanas invirtieron 5.500 millones de euros y crearon 20.000 empleos en el alguna vez país agrario, que con un volumen de exportación de más de 1.000 millones de euros es hoy en día, incluso, el mayor exportador de carne vacuna de la Unión Europea (UE).
Fueron los especuladores inmobiliarios los que allanaron el camino hacia la crisis. Se construyeron proyectos sobredimensionados dispersos en todo el país y a precios demasiado altos. La economía inmobiliaria se hinchó por momentos a un poco saludable 20% del PBI con dinero prestado. Lo malo es que los bancos financiaron -aturdidos por el dulce aroma del crecimiento eterno- casi todo. El estado emprendió enormes proyectos de infraestructura, construyó autopistas y aeropuertos. Cuando la burbuja inmobiliaria estalló en Irlanda y en todo el mundo, todos quedaron desconcertados, desde los especuladores hasta los prestamistas. La espiral giró cada vez más rápido hacia abajo, el Estado tuvo que intervenir a pesar de que a él mismo le faltaban los impuestos.
«Nuevos ricos» es una de las expresiones más frecuentes con la que se describe la etapa previa a 2008. Los restos de ello aún se pueden ver hoy en los restoranes y boutiques de lujo de Dublín. Lo usual era tener un caballo de carrera, otros incluso tenían su propio helicóptero. Esto se terminó ahora. Los irlandeses, según el anuncio del Gobierno, deberán sufrir en los próximos años. El Gobierno de Brian Cowen recortará 2.800 millones de euros sólo en prestaciones sociales. Los jubilados recibirán menos, los fondos para las escuelas serán recortados, los estudiantes deberán pagar impuestos.
El IVA será aumentado en dos etapas en dos puntos hasta alcanzar el 23% hasta 2014. Los irlandeses, acostumbrados a contar con agua potable gratis, deberán instalar medidores de agua.
El endeudamiento estatal total seguirá siendo, sin embargo, del 100% del PBI. Para que el plan funcione es necesario el crecimiento. Después de la caída del 7,6% del año pasado, se perfila en los hechos, gracias a la fuerte estructura económica, los buenos valores de exportación debido a la atractiva economía mundial y un mayor flujo industrial, un ligero positivo para Irlanda. Los expertos en economía ya discuten si los recortes extremos no son contraproducentes.
Agencia DPA


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