La imagen es elocuente: Thierry Henry se la llevó con la mano antes de darle el pase a Gallas para que señale el empate francés. Sobre estas líneas, el instante cuando el árbitro Hansson mira a su asistente y determina convalidar el gol.
El mundo futbolero se ha convulsionado desde que al minuto 103 del partido entre Francia e Irlanda por el repechaje mundialista, William Gallas marcó el empate que les daba el pasaje a Sudáfrica a los galos luego que Thierry Henry bajase la pelota con su mano izquierda, en una de las acciones más polémicas de la historia de una clasificación a una Copa del Mundo, ni más ni menos. El árbitro involucrado en semejante escándalo es un tal Martin Hansson, nacido en Suecia hace 38 años, responsable directo de semejante descalabro que ha perjudicado directamente a los irlandeses y al cual los medios europeos le apuntan y recuerdan que hace un año, en un partido de Champions League entre Liverpool y Atlético de Madrid jugado en Inglaterra, el mismo referí señaló un penal a favor de los británicos en el quinto minuto de descuento que le permitió mantener las chances de clasificar a la siguiente ronda de la competición. Por esa controvertida decisión, el sueco recibió amenazas en su teléfono particular y en su celular, también por SMS, y en lugar de apaciguar los ánimos, las declaraciones de aquel momento exasperaron más a los españoles: «Desde mi posición no estoy seguro de que fuera penal».
El pedido de los irlandeses para que vuelva a disputarse el encuentro ante los franceses no tendrá eco en el seno de la FIFA; los antecedentes no son suficientes como para justificarlo y en los poderosos escritorios de la casa matriz del fútbol no ven con buenos ojos volver atrás sobre un partido ya disputado. Brian Cowen, primer ministro de Irlanda, reclamó a la FIFA «fair play» y que «la queja oficial de la federación de fútbol será apoyada por el Gobierno» y hasta manejó públicamente la posibilidad de ponerse en contacto con su similar, Nicolas Sarkozy, para que también desde Francia se solicite jugar nuevamente el encuentro del repechaje. Es difícil que en FIFA y desde la UEFA, que tiene como presidente a Michel Platini, tengan en cuenta la petición.
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