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Una empresa argentina, que invierte "en ladrillos" argentinos, sujeta al riesgo argentino. Esta es la clave para entender su resultado final. Básicamente su negocio se divide en dos, centros comerciales en los cuales incrementó 4% la superficie alquilable, con la ocupación pasando de 98,4% a 99%, y oficinas donde pasó de 11.242 m2 a 79.945 m2 merced a la adquisición de 5 edificios "premiun", con la ocupación mutando de 100% a 94%, pero la renta por m2 creciendo de u$s 19,8 a 25,6. Por alquiler, venta y administración de propiedades ganó $ 1.885 millones, 47% más que doce meses atrás y si bien los costos crecen 53% (a la expansión en oficinas hay que sumar el incremento inflacionario -servicios, tarifas y salarios-, contra los que poco puede) el resultado bruto aumenta 42% a $ 1.072 millones. Deducidos los gastos de administración, comercialización y otros (sujetos a lo expuesto en "costos"), alcanza un resultado operativo de $ 1.024 millones, un significativo 74% mayor al de 2014 (demostrando lo sano del núcleo de su negocio). Si al final queda con $ 432.248.000, "sólo" 20% más que un año antes, es porque el efecto de la devaluación sobre la operación de compra de edificios a IRSA, en 2014, llevó la carga financiera de $ 87 millones a $ 485 millones. Ahora le toca demostrar que puede hacer en este frente.
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