10 de marzo 2010 - 00:00

Iverson.

Iverson.
El futuro deportivo y personal de Allen Iverson es demasiado oscuro. Según publican los medios estadounidenses, a la grave enfermedad de una de sus hijas se suman los problemas del basquetbolista con el alcohol y el juego, que han llevado a su mujer, Tawanna, a solicitar el divorcio y pedir la custodia de sus cinco hijos. El jugador tiene prohibida la entrada en los casinos de Detroit y Atlantic City por su adicción al juego y su activa vida nocturna, que, junto con sus problemas familiares, parecen haberle sumido también en una peligrosa relación con el alcohol. Su estilo de vida, sus errores y su evidente falta de preparación para la vida después del baloncesto no parecen augurar nada bueno en el futuro del escolta de Virginia.

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