20 de julio 2009 - 00:00

Jaime, más complicado por el barco de u$s 1,4 millón

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
Los problemas judiciales de Ricardo Jaime no dejan de agravarse, a medida que la Justicia indaga más sobre las denuncias de los supuestos bienes del ex secretario de Transporte: el juez Norberto Oyarbide solicitó documentación el miércoles pasado a Astilleros Altamar, en San Fernando, por la presunta compra de un barco valuado en u$s 1,4 millón, fabricado por esa empresa, y se dispone hoy a avanzar sobre otras medidas respecto de este yate.
Esta nueva línea de investigación se inició a partir de una presentación hace dos semanas, en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el ex funcionario kirchnerista, a cargo de Oyarbide. Según la denuncia, Jaime «habría adquirido un barco, marca Altamar, modelo 64, por la suma de 1.400.000 dólares». El barco sería de 19,5 metros de largo, con capacidad para diez pasajeros, y con comodidades exclusivas, como un jacuzzi y mesada de mármol, home theater y televisor plasma, lavavajillas, lavadora y secadora, cuatro camarotes y dos baños.
Quien acusó al ex secretario de Transporte fue Enrique Piragini, abogado experto en denuncias mediáticas, que además aseguró en su escrito que el pago «habría sido abonado en efectivo, y la operación se habría concretado a través de un conocido broker que se especializa en la venta de barcos, de nombre Carlos Bindelli, quien posee oficinas frente al country náutico Marina del Norte». La acusación de Piragini sirvió como un nuevo disparador de investigación: según explicaron en el juzgado de Oyarbide, el magistrado recopiló toda la información que había salido estas semanas en la prensa sobre el barco y la incluyó en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, para disponer medidas de acuerdo con los datos aportados.
El primer paso fue ir al astillero de San Fernando, donde no encontraron ninguna prueba significativa para el proceso, pero sí algunos datos que abrieron una posibilidad de indagación. El juez determinará hoy nuevas medidas sobre este descubrimiento, aunque no quisieron precisar de qué tipo.
«No sabemos si está en tierra o en agua, pero todo apunta a que el barco existe», señalaron en el juzgado. Según versiones periodísticas, el yate estaría en Brasil, a donde viajó Jaime el fin de semana pasado y sin volver a aparecer en escena. Nadie sabe dónde está el hombre más investigado del kirchnerismo, hasta el momento. En este sentido, en el juzgado de Oyarbide comentaron que el ex secretario de Transporte está «bastante complicado» y que el juez está a la espera de los reportes de Interpol sobre el avión que Jaime habría comprado a fines del año pasado por u$s 4 millones, para definir las próximas medidas judiciales.
«Estados Unidos responde rápido; novedades no van a faltar», aseguraron en los tribunales de Comodoro Py, donde Jaime tiene aproximadamente 35 denuncias penales por supuesto enriquecimiento ilícito y presunto manejo fraudulento de subsidios desde la Secretaría de Transporte. Lo más probable es que para el final de la feria judicial, tanto Claudio Bonadío como Oyarbide dispongan citaciones, por lo menos en relación con la compra del Jet Lear 31A. Los dos jueces investigan la adquisición de manera separada y, hasta donde adelantaron en Comodoro Py, por el momento las causas no se van a unir. Jaime va a seguir encarando el doble frente de tormenta y ya hizo sus primeros movimientos defensivos: contrató abogado defensor lo que no había hecho durante años de denuncias, cuando todavía estaba en uno de los centros de poder kirchnerista.

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