4 de enero 2011 - 00:00

Jefes militares con poder recortado

El inicio de 2011 trajo una nueva reforma en la organización castrense. El 1 de enero entró en vigencia la «nueva matriz de estructura orgánica y funcional de las Fuerzas Armadas» según define la Resolución Nº 1633 que concibió y dejó firmada Nilda Garré, 24 horas antes de hacerse cargo del Ministerio de Seguridad. El entrante Arturo Puricelli se encontró con la iniciativa en marcha y sus colaboradores no tuvieron tiempo de emitir opinión.

El documento unifica estructuras y transfiere a los subjefes de las fuerzas áreas de responsabilidad y atribuciones que antes estaban bajo la esfera de los jefes de Estado Mayor. Las miradas internas se dirigen a dos subjefes que asoman como futuros conductores de sus armas: el general de división César Milani, quien en la nueva conducción del Ejército ocupa la subjefatura de la fuerza y además la jefatura de Inteligencia y el brigadier mayor Raúl Acosta segundo, de Normando Costantino. El aviador Acosta se ganó la confianza y amistad de la ex jefa castrense por su formación de Asistente Social, título que le permitió ejercer actividades en barrios carenciados y además impulsó el curso de Derechos Humanos para personal de la Fuerza Aérea que después por resolución del Ministerio se extendió a todas las Fuerzas Armadas. A los dos favoritos se les comunicó el nuevo número del teléfono móvil personal de la zarina de Seguridad: ¿lo tendrán los jefes ?.

El cambio de orgánica gestado por Garré se fundamentó en la Ley Nº 24.948 de Reestructuración de las FF.AA sancionada en 1998 durante la gestión de Carlos Menem. De esa norma se extrajeron argumentos para fundamentar que «se deberán suprimir comandos intermedios carentes de finalidad práctica y se deberán reducir al mínimo y normalizar las estructuras administrativas y burocráticas» de las instituciones castrenses.

El diputado radical Julio Martínez, presidente de la Comisión de Defensa, al tanto del debate que generó la reforma, explicó que se acude a la Ley de Reestructuración de 1998 sólo en lo que hace a aspectos de organización. «Pero se incumple lo esencial de la norma, que es la asignación de presupuesto». «Esa ley aprobada en el Congreso estipuló un presupuesto plurianual para las Fuerzas Armadas, con un incremento anual del tres por ciento a partir de 1999 y durante un lustro, y la posibilidad de endeudarse y vender activos para destinar a reequipamiento. Nada se cumplió. Sólo se enajenaron algunos predios, mientras que el presupuesto anual para las fuerzas es el más bajo de la región en relación con el PBI», agregó el legislador.

Los anteriores Cuerpos del Ejército no existen más, se reemplazaron por Divisiones I, II y III del Ejército, que dependen del Comando de Adiestramiento y Alistamiento -a cargo del general de división Jorge Tellado-, estructura que balancea el poder de los subjefes; estos comandantes son los dueños de los «fierros» de cada fuerza. El Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada a cargo del vicealmirante Daniel Martín tiene bajo su órbita el comando de la Flota de Mar, la Infantería de Marina, la Aviación naval, la fuerza de submarinos, transportes navales y las denominadas áreas austral, atlántica, fluvial y la base de Puerto Belgrano. En la Fuerza Aérea el comando lo ejerce el brigadier mayor Marcelo Ayerdi: de él dependen las 9 brigadas aéreas, el grupo de guerra electrónica, las bases de Morón y Río Gallegos y el escuadrón Chamical.

En los cuarteles la norma fue criticada. «Hace años que da vueltas. Antes se hablaba de convertir el II Cuerpo de Ejército en División de Ejército Este; el III Cuerpo de Ejército en División de Ejército Oeste y el V Cuerpo de Ejército en División de Ejército Sur. Se decidió asignar números en lugar de puntos cardinales. Eso es todo el cambio» dijo un uniformado.

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