Bajo el nombre de la "Marcha de las Banderas", esta demostración de fuerza se lleva a cabo año tras año como parte de las conmemoraciones del "Día de Jerusalén", jornada en la que las autoridades israelíes marcan lo que denominan la "reunificación" de la ciudad y que para los palestinos significa el inicio de la ocupación de Jerusalén Este.
De acuerdo con estimaciones de la Policía, decenas de miles -entre 30.000 y 50.000 personas- participaron en la marcha, que finalizó en el Muro de los Lamentos, lugar sagrado para el judaísmo.
Para ello, los asistentes se adentraron en la parte antigua de la ciudad a través de la Puerta de Damasco y cruzaron el barrio árabe de la ciudadela en una procesión en la que se intercalaron cánticos y fervor nacionalista judío en pleno territorio ocupado.
La presencia de 3.000 agentes de seguridad no impidió que se produjeran incidentes violentos en las inmediaciones de la Puerta de Damasco, donde tuvo lugar una manifestación palestina, no autorizada, poco antes de la llegada en masa de la procesión judía y que fue disuelta por agentes de la Policía montada, apoyados por antidisturbios.
La jornada que renovó la tensa relación entre palestinos y los judíos ortodoxos de Jerusalén ocurrió mientras el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, se encontraba de visita en el Vaticano para asistir a la canonización de unas monjas palestinas.
El sábado, Abás mantuvo una audiencia privada con el papa Francisco, donde compartieron su interés común por alcanzar la paz con Israel y también hablaron del acuerdo anunciado por el Vaticano con "el Estado de Palestina" en el que se apoya la solución de "dos Estados" y que podría ayudar al reconocimiento de una Palestina "independiente".
En este encuentro, el sumo pontífice calificó al presidente palestino como "un ángel de la paz".
| Agencias EFE, DPA, AFP, ANSA |
y Reuters


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