13 de enero 2010 - 01:36

Jornada de tensión en Olivos: Kirchner dio instrucciones

Miguel Pesce, Jorge Landau, Martín Redrado
Miguel Pesce, Jorge Landau, Martín Redrado
El matrimonio Kirchner trabajó a destajo y con una furia incontrolable ayer. Mientras la Presidente habló por la tarde desde la Casa de Gobierno (ver pág. 4), su esposo dirigió desde Olivos la estrategia judicial, política y mediática sobre cómo encarar el día. Néstor Kirchner dividió así su día en dos. La primera mitad concentrándose en las embestidas finales contra Martín Redrado en el Banco Central y la jueza María José Sarmiento. En la segunda parte de la jornada, se dedicó a impartir las órdenes sobre cómo enfrentar el flamante problema de los embargos de las cuentas.

Desde temprano el ex presidente se comunicó con algunos colaboradores para establecer el ritmo de trabajo. El primero en ser llamado fue su hombre en el Central, Miguel Pesce, quien por orden kirchnerista debe llegar todos los días a la sede de la entidad antes que Redrado. Pesce obedeció, y a las 7.30 estaba en su escritorio dándole el parte de batalla a su mentor. El vicepresidente, y presidente político en ejercicio, del Central le dio a Kirchner los dos movimientos más importantes del día, al menos hasta esa hora: la mesa de dinero continuará controlada por sus hombres y escribano y se preparará una nueva presentación judicial contra Redrado. En el primer caso, Pesce confirmaba que la revuelta de la mesa de dinero del viernes pasado estaba totalmente sofocada, y que sus órdenes eran cumplidas. Pesce incluso adelantó que la jornada cambiaria de ayer sería tranquila y que se esperaban compras por casi u$s 100 millones (finalmente fueron poco más de u$s 30 millones).

Habló luego de la presentación judicial penal que hoy se le hará a Redrado, por haber desplazado como subgerente de asuntos legales a Marcos Moiseeff, el nombramiento más importante del viernes pasado de la conducción K del Central. Pesce le aclaró sobre la imposibilidad del titular repuesto de nombrar o remover subgerentes, facultad que sólo tendría en directorio, que hoy opera con mayoría de 6 integrantes leales al ex presidente.

Estos ya habían recibido instrucciones, donde se explicaba que cualquier decisión de Redrado sería cuestionada judicialmente para abultar sus costos judiciales, y la remoción de Moiseeff cayó como un bálsamo.

Kirchner se ocupó luego de darle instrucciones a otro leal. Se trata del diputado nacional del Frente para Victoria, Jorge Landau, que tendrá como misión presentarse ante el Consejo de la Magistratura para iniciarle juicio político a la jueza María José Sarmiento. El argumento hablado con el ex presidente fue que la funcionaria se «excedió» con la orden de restituir a Redrado al frente del Central, lo que implica resolver contrario a lo que dice la ley.

Landau, que además es apoderado del justicialismo desde que Kirchner quiere presidirlo, advirtió que la magistrada tomó decisiones «a su arbitrio», y evaluó luego a través de un comunicado con su firma redactado en Olivos, y que «por eso se debe analizar si continúa en el cargo».

«La jueza está invadiendo la esfera política y los únicos que pueden ser jueces de dicha decisión son los integrantes del Poder Legislativo. Sin embargo, ella se mete en la cuestión y le da un ritmo veloz y repone a Martín Redrado en el Banco Central», se quejó Landau.

Dijo después que los DNU se deben «dirimir» entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, y dijo que «la intervención del Poder Judicial no puede ocurrir en esa instancia porque con su acción estaría usurpando funciones que son propias de los otros poderes».

Más tarde Néstor Kirchner tuvo que cambiar de centro de atención, y comenzó a concentrarse en la cuestión de los embargos del juez Thomas Griesa. Su diagnóstico fue claro. Todos los funcionarios que hablen, deben relacionar a sus públicos enemigos como integrantes de una gran red destinada a trabar el Gobierno de Cristina de Kirchner. Así, los fondos buitre en cuestión trabajarían en tándem con el juez Griesa, Redrado, la jueza Sarmiento (y las camaristas Marta Herrera y Clara Do Pico si fallan la semana que viene en su contra), la oposición en su conjunto y, especialmente, Julio Cobos. Primero el ministro de Economía, Amado Boudou, y luego la propia jefa de Estado, fueron los primeros en vertir públicamente esta visión oficial del problema.

Hubo luego una última noticia que terminó de enfurecer a los Kirchner. Fue la que confirmaba que necesariamente deberá ser Redrado con su firma el que hoy a la mañana presente ante el tribunal de Griesa la apelación contra los embargos dispuestos ayer por el juez. Redrado, único presidente del Central reconocido por la Justicia, puede convertirse entonces en una especie de héroe ante el magistrado neoyorquino y contra los fondos buitre, si logra que en segunda instancia haya un fallo a favor del país.

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