Se podría decir que es una especie de homenaje a "Melody", sólo que ese film escrito por Alan Parker suponía una rebelión en tiempo presente, mientras que esta joyita de Wes Anderson plantea un romance de época, con estética vintage de 1965. Wes Anderson a veces es un poco sobrevaluado, pero aquí parece haberse relajado para retomar el estilo de "Rushmore", cuando filmaba de modo menos pretencioso o snob, o esteticista. Este luminoso romance adolescente lleva al director a un estilo similar al de algunas películas ochentistas de Tim Burton, (y también al film de culto "Spirit of 76", también escrito por Roman Coppola), aunque por otro lado es el tipo de película cuya gracia es mezclar todo tipo de influencias culturales y cinéfilas. La banda sonora es imperdible.
| D.C. |



Dejá tu comentario