19 de agosto 2014 - 00:00

Juan Stoppani, con la misma energía de los 60

En 1968, Juan Stoppani reaccionó contra la censura de una de sus muestras tirando todas sus obras a la calle Florida. Hoy, de regreso en el país, sin prejuicios, trae de vuelta el color y la gracia formal de los innovadores 60.
En 1968, Juan Stoppani reaccionó contra la censura de una de sus muestras tirando todas sus obras a la calle Florida. Hoy, de regreso en el país, sin prejuicios, trae de vuelta el color y la gracia formal de los innovadores 60.
La alegría y los colores del Pop llegaron a la galería Mundo Nuevo de la calle Callao con las obras de Juan Stoppani, protagonista estelar entre quienes forjaron la fama local e internacional del Instituto Di Tella. Sin prejuicios, el artista trae de vuelta el color y la gracia formal de la innovadora década del 60. Radiantes estrellas, banderas, rombos y geometrías de colores puros, líneas onduladas o quebradas configuran llamativas abstracciones. Gran parte de las pinturas y esculturas de Stoppani están cruzadas por bandas blancas y negras, recurso que le brinda una identidad especial y reconocible a sus cuadros, todos pintados entre 2013 y 2014, según aclara el artista. Stoppani vive el presente.

Ha pasado casi media centuria desde que partió para radicarse en Francia, justo cuando estaba en la cumbre de su carrera, y vale la pena escuchar los motivos de su prolongado autoexilio. "Para el Di Tella realicé una obra especial: tres pianos, uno recubierto con plumas de colores, otro totalmente blanco y el último cubierto de mármol". Añade que hoy se exhiben en el Museo de Arte Moderno y, observa: "Este arte se consideraba un mix entre las tendencias Pop, Camp y kitsch. Después cerré un espacio del Di Tella con satén blanco y para culminar ese período, en Experiencias 68, instalé una mujer sentada con un turbante de taffetas color azul que culminaba en una cola de 200 metros de largo. La modelo estaba rodeada de 200 manzanas verdes y la performance se llamaba 'Todo lo que Juan Stoppani no se pudo poner'. Entonces se cerró el Di Tella y yo tiré todos mis trapos a la calle. Estuve preso una noche y cuando salí, mi rumbo estaba decidido. Me fui a Francia".

Experiencias 68 se inauguró en un contexto difícil: en medio de una situación política compleja, en plena Guerra Fría y durante el gobierno del militar Onganía. El baño público que recreó Roberto Plate con "imprudentes" inscripciones fue censurado y los artistas se solidarizaron con él. Así, la reacción ante la censura fue destruir las obras en la calle. No menos provocativo que Plate, Oscar Bony había presentado "La familia obrera" (en vivo) y allí estaban Roberto Jacoby, Jorge Carballa, Delia Cancela y Pablo Mesejean, David Lamelas, Alfredo Rodríguez Arias, Margarita Paksa, Antonio Trotta y Rodolfo Azaro. Varios, como Stoppani y tantos más, se radicaron en París.

Nuestro artista se reinventó en París como escenógrafo y vestuarista y forjó una carrera: "Allá, entre plumas y pelucas para ballets, teatro y ópera, reviví una parte de mi vida, la de ese chico que comenzó construyendo pueblos enteros de barro en el jardín de su casa. Ahora, ya han pasado los años, pero sigo jugando como antes con los personajes, los zapatos y los objetos que me procuran ilusión. Ya no tengo pantalones cortos, pero siento el mismo placer en crear y mostrar lo que hago", concluye.

Las casitas de barro determinaron que el joven Stoppani se recibiera de arquitecto, materia cuyo dominio se percibe al llegar a su casa de La Boca, casa que compró cuando en arteBA 2007 le rindieron un sentido homenaje y él decidió regresar. En la calle y sobre la puerta de ingreso, al igual que en el jardín, instaló unas cerámicas coloridas. Con sus mensajes directos y cargados de vitalidad, Stoppani contagia su deseo de llevar el arte a todas las instancias de la vida, trata de convertir en cuestiones gratas y extraordinarias las cosas comunes.

Lo cierto es que la vitalidad de su arte que invade su casa, sorprende en una bombonería. A pocos pasos de la galería, sobre la calle Juncal, están no sólo unas pinturas de Stoppani en la vidriera sino también unas cajas de bombones diseñadas por él. Entre los bombones figura el busto de Marta Minujín, vaciado en chocolate y relleno con dulce de leche.

Si en algún momento se consideró que entre la vida real y el arte había un abismo, el Pop comenzó a cerrarlo.

Filiaciones

Hoy, si bien el arte argentino ha perdido el excepcional optimismo que inspiró a varios integrantes del Di Tella, los atrevidos sesentistas tienen una vasta descendencia. Las obras de los 60 de Edgardo Giménez, Dalila Puzzovio, Charlie Squirru, Delia Cancela, Pablo Mesejean, Marta Minujín, Alfredo Arias, Susana Salgado y Stoppani, artistas-estrellas del Pop, comparten u aires de familia con las del grupo que en la década del 90 surgió del Centro Cultural Rojas. El arte lúdico y despreocupado, presuntamente ajeno al contexto sociopolítico de los artistas de la década del 90, tiene notables coincidencias estéticas y de contenido con el de los mencionados sesentistas. Jorge Gumier Maier, Marcelo Pombo, Miguel Harte, Fabio Kacero, Pablo Siquier, Fabián Burgos, Ernesto Ballesteros, Sebastián Gordín, Benito Laren y Sergio Avello, entre otros, muestran los rasgos de esa notable filiación.

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