El caso, uno de los mayores escándalos financieros ocurridos en Chile, estalló en junio de 2012 y afectó a miles de clientes de los almacenes La Polar, a los que la empresa reprogramó sus deudas, que de esta forma no aparecían en sus estados financieros auditados por PWC.
Al no figurar las deudas la empresa presentaba estados financieros saludables, lo que le ayudó a subir la cotización de sus acciones en la Bolsa local, que luego se desplomaron. La Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), el ente regulador del mercado chileno, multó también a 22 exdirectivos de la compañía "por proporcionar datos falsos al mercado y usar información privilegiada".
| Agencia AFP |


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