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“Kick Ass 2”, menos puntería
El planteo de humor negro del film previo se repite demasiado en la primera parte de esta secuela, por lo que la película demora demasiado en arrancar.
Según el film anterior, Kick Ass es el alter ego de un adolescente que intenta ser algo así como un superhéroe de la vida real, es decir, sin otro poder que el de enfrentar maleantes con el riesgo de que lo muelan a palos.
En la película precedente descubria que había dos personas mejor preparadas que él para hacerse los superhéroes, un policia demente y su hija adolescente. En el medio aparecían gangsters y un desquiciado imitador.
El policía moría, pero su hija es en este film la auténtica superheroína a la que Kick Ass intenta imitar, mientras una fiebre de superhéroes patéticos se le quiere unir. Y peor aun, también aparece el primer auténtico archivillano de la vida real.
El planteo de humor negro del film previo se repite demasiado en la primera parte de esta secuela, por lo que la película demora demasiado en arrancar y lograr alguna gracia propia. Por suerte, lo va logrando cuando van desfilando los nuevos imitadores de superhéroes, empezando por un curioso Jim Carrey como una especie de versión pobre, pero igual de chauvinista, del Capitan América, que hasta tiene un perro enmascarado llamado Eisenhower.
El nuevo director, Jeff Wadlow, no es el de la primera parte, Matthew Vaughn, pero maneja bien el mismo sentido del humor guarro, negrísimo, políticamente incorrecto y sobre todo, violento, aportando esos detalles "gore" que le dan sentido a este tipo de parodia de los personajes de comic. Si no llega al nivel del original, es por las ya citados problemas del guión, pero en cuanto a gags fuertes y excelentes escenas de acción no va a decepcionar.


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