8 de octubre 2018 - 23:40

“Kill Bill volumen Carrió” agita una tormenta judicial perfecta

• FURIA DE LA DIPUTADA ALIMENTADA POR MOVIMIENTOS SUBTERRÁNEOS SIMULTÁNEOS EN LA JUSTICIA
Angelici encabeza la lista de enemigos públicos, junto a juzgada con Sanz para el Consejo y dichos de Garavano y Gil Lavedra. Fallos de Casación interpretados como mensaje. Informante perdido en AFIP.

Ricardo Lorenzetti, Germán Garavano, Daniel “Tano” Angelici, Gustavo Arribas, Liliana Catucci, Ernesto Sanz, Silvia Majdalani y Ricardo Gil Lavedra.
Ricardo Lorenzetti, Germán Garavano, Daniel “Tano” Angelici, Gustavo Arribas, Liliana Catucci, Ernesto Sanz, Silvia Majdalani y Ricardo Gil Lavedra.
Beatrix Kiddo es la protagonista de la saga "Kill Bill", de Quentin Tarantino. Tenía a sus enemigos anotados en una lista que iba tachando a medida que los asesinaba en busca de venganza, por haber sido parte de una banda que intentó matarla sin éxito. La "mamba negra" como se conoce al personaje mantenía una relación simbiótica con Bill (el último en su lista) con quien había sido socio, amante y hasta tenían una hija en común. Tan implacable como mortífera, aplicaba su expertise para asesinar sin piedad como un método para alcanzar su propia versión de la justicia. Elisa Carrió viene de cruzar el nombre de Ricardo Lorenzetti como presidente de la Corte Suprema de su propio listado de enemigos pero desató un vendaval al interior de Cambiemos cuando vio que se configuró un escenario subterráneo adverso que excedía -tal como informó Ámbito Financiero- las inocuas declaraciones del Ministro de Justicia Germán Garavano sobre las prisiones preventivas. Al amague para ocupar la titularidad de la Bicameral de Ministerios Públicos y la creciente influencia de Daniel "Tano" Angelici en Comodoro Py, creyó leer entre líneas fallos cuya argumentación tendrán proyecciones futuras. Más poder para la Agencia Federal de Inteligencia que conduce Gustavo Arribas y el desguace de una línea de AFIP que le respondía, completaron el combo que provocó el estallido público de la diputada.

"Hay cosas en materia de justicia que tienen que cambiar. La impunidad no es negociable", disparó en una ráfaga de Twitter que se complementó con declaraciones públicas, en las que explicitó parte de la raíz del problema: "El presidente está entre la línea Angelici y la línea Carrió. Elige o cae", sentenció. Un Garavano recostado en el sector judicial "pragmático", versus "los cruzados" que ella representa generó la primera erupción de ira. Liliana Catucci, la jueza de la Cámara de Casación que argumentó en favor de la violación del plazo razonable para que la causa Armas por la que Carlos Menem había sido condenado se evapore, es frecuente interlocutora del Ministro de Justicia. La Sala III pulverizó también la posibilidad de que el Senado tenga que discutir un eventual desafuero de uno de sus miembros. Eso hubiera ocurrido si confirmaban la pena a 7 años y medio de prisión para el riojano. Pero más la inquietó el argumento vertido por Carlos Mahiques, llegado a ese tribunal con el auspicio de Angelici: "En organizaciones jerárquicas gubernamentales es admisible y necesaria la delegación de tareas en funcionarios de jerarquía inferior para lo cual se establecen reglamentaciones y procedimientos internos". Será el argumento de Cristina de Kirchner, en última instancia. Por eso, Carrió recordó que su hijo, Juan Bautista Mahiques es el representante en el Consejo de la Magistratura del Poder Ejecutivo y otra de las espadas del "Tano" desde el primer día de gestión. Amenazó con pedido de juicio político para toda la Sala III por el contenido de sus sentencias. Inviable.

Pero el mensaje que bajó con ese fallo se complementó con el que disolvió la causa por las escuchas ilegales del espía Ciro James. Cualquier causa por más resonante que políticamente pueda ser es factible de ser anulada, vaciada o archivada en cualquier momento de su derrotero, aún si está rumbo a juicio o ya derivó en una condena. Dato soslayado: Catucci se encontraba excusada de intervenir en el expediente de las escuchas por haber adelantado opinión en una resolución. Había sido reemplazada entonces, lo que no pasó desapercibido entre sus colegas, el jueves. La Sala III con su "prescripción" maquillada fue de bruces contra la decisión del 29 de agosto de la Sala IV que por mayoría había declarado la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Ese fallo era un "Carrió dixit".

La diputada ansiaba la poltrona de la Bicameral de Seguimiento de Ministerios Públicos como vía de contrarrestar la presión que desde la AFI se cierne sobre algunos despachos de Comodoro Py, y sobre varias investigaciones sensibles para la Casa Rosada como las de Odebrecht. El peligro para un sector del Gobierno no lo representa tanto Federico Delgado como el titular de la PIA, Sergio Rodríguez, cuyos hallazgos fueron clave para nutrir los expedientes que señalan con prueba documental la canalización de sobornos a través de IECSA, del primo presidencial Ángelo Calcaterra. Arribas y Silvia Majdalani están anotados en la lista de Carrió casi desde un comienzo. Más ahora que su presupuesto aumentó un 41% para el año próximo, a contra mano de cualquier ajuste. Angelici no sólo ha extendido sus tentáculos con la gestión más aceitada en la justicia, sino que está pasando con la ambulancia por sectores que antes estaban cobijados bajo el ala Lorenzetti. Todos estos movimientos fueron detectados por su radar que además intuye que la estructura está haciendo encargos para el PJ y afina una maquinaria que pueda asfaltar una eventual salida del poder no traumática.

Vio también germinar la maniobra pergeñada por Angelici y Ernesto Sanz para consolidar una banca en el Consejo por los abogados del interior, convalidada por María Servini y con aval tácito de la Cámara Electoral que ansía cubrir su vacante. Ella, pese a las promesas, ve bloqueado el acceso para colar a Paula Oliveto en una futura integración. Sanz es un antiguo enemigo a quien relaciona en sociedad con Lorenzetti. Lo mismo que Ricardo Gil Lavedra, abogado oficial multipropósito y que precedió a Garavano en la crítica a las prisiones preventivas a mansalva. Avanza casilleros para ser conjuez de la Corte Suprema. Algunas voces en el Gobierno ya recelan de la permanencia de Elena Highton de Nolasco, justo después de que "lilita" la elogiara por ser desequilibrante en la votación que alejó la reelección de Lorenzetti.

Como corolario vio escurrirse una estructura que dentro de la AFIP le había sido útil: como parte de la reorganización interna el organismo conducido por Leandro Cuccioli prescindió de Horacio Castagnola y de Carlos Bo lo que hizo estallar de ira a Carrió que los catalogó como "héroes", por lo que salió a agitar que la AFIP tenía investigaciones resonantes contra IECSA por Odebrecht y por los "cuadernos". Cuccioli remarcó en un comunicado que ninguna investigación iba a detenerse y que los movimientos no obedecían a "ningún condicionamiento político". El cambio que más sintió Carrió fue el de Jaime Mecikovsky, exsubdirector General de Operaciones Impositivas de Interior que pasó a ser director general de los Recursos de la Seguridad Social y a través de la disposición N°274 se le ordenó limitar la licencia que tenía otorgada. Fue un hombre clave que desde dentro de AFIP nutrió gran parte de las investigaciones políticas de Carrió. El ascenso lo corrió de la línea de fuego: acumulaba más de 20 denuncias penales y había quedado envuelto en una trama por armado de "carpetas" con información fiscal que el funcionario denunció que le habían sido "plantadas" en un allanamiento ordenado por el juez Luis Rodríguez. Algunos de esos informes eran sobre funcionarios del actual gobierno. Paradojas de la historia, fue Mecikovsky quien con su firma evitó una denuncia penal por evasión contra Lázaro Báez por la firma Badial, en 2008. Luego se transformó en su denunciante.

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