ANUNCIO. Un grupo de norcoreanos observa el informe oficial del lanzamiento del misil que el martes sobrevoló Japón y que despertó la alarma internacional.
Pekín - La inteligencia de Corea del Sur comenzó a registrar a lo largo del último año conductas "casi paranoicas" del líder norcoreano Kim Jong-un por un riesgo de atentado. Traslados mantenidos en secreto hasta el último instante, cambios imprevistos de programa y controles muy rígidos de parte del confiable cuerpo de pretorianos a los funcionarios de más alto rango, ya sean militares o miembros del Partido de los Trabajadores, son la constante. ¿El temor?, un golpe de Estados Unidos.
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Una prueba inmediata de la tensión está en el presunto complot desbaratado en mayo. El Ministerio de Seguridad del Estado denunció que la CIA y los servicios de inteligencia surcoreanos (IS) "corrompieron ideológicamente y sobornaron a un ciudadano norcoreano" para llevar a cabo el ataque contra el líder del país, añade el texto. Intentó "asesinar usando sustancias químicas que incluyen sustancias radiactivas y nanosustancias venenosas es el mejor método, ya que no requiere acercarse al objetivo y sus efectos letales aparecerán después de seis o doce meses", indicó el ministerio, citado por la prensa estatal.
Los controles del 15 de abril durante las celebraciones solemnes por los 105 años del nacimiento de Kim Il-sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea, su "presidente eterno" y abuelo del actual dictador, fueron muy rígidos. No solo la prensa estuvo sometida a controles rígidos a sus equipamientos, como smartphones o transmisores. La sorpresa fue ver que antes del desfile militar, los controles en el Palacio de la Cultura a los representantes de la nomenclatura que luego aparecieron poco después sobre las gradas para ostentar la "potencia de las fuerzas armadas norcoreanas".
En junio, el servicio de inteligencia de Corea del Sur publicó un informe en el que afirmaba que Kim Jong-un había empezado a hacer menos apariciones públicas, por temor a un atentado contra su vida.
No es casual que entonces el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, haya sugerido en agosto la posible apertura de una negociación con Pyongyang en el que se garantiza que no existirán planes para destituir a Kim Jong-Il, favorecer al colapso del régimen, acelerar las acciones de reunificación de la península coreana o el envío de tropas estadounidenses por encima del paralelo 38.
Las sospechas de Pyongyang, según explicó una fuente de inteligencia, involucran hace tiempo a China, el tradicional aliado y principal socio comercial.
La muerte en febrero pasado de Kim Jong-nam, el hermanastro del 'joven general', envenenado con gas nervino en el aeropuerto de Kuala Lumpur, todavía está rodeada de un halo de misterio. En el exilio, vivió en Macao con su familia bajo protección de China, a la par que tuvo muy estrechos contactos con Jang Song-thaek, número dos del régimen, tutor y tío del joven Kim Jon-un después de su ascenso al poder en diciembre de 2011.
Jang fue ajusticiado a fin de 2013 por alta traición: los servicios de Seúl identificaron que la causa de la caída fue que había adquirido demasiada autonomía y se sospechaba de un posible rol en escenarios imprevisibles.
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