Kirchner a empresarios: “No toquen un empleo”

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Entre la mística y el temor, Néstor Kirchner lanzó ayer un llamado desesperado: le pidió al PJ que salga «casa por casa» y «puerta a puerta» a buscar apoyos al gobierno de su esposa, Cristina de Kirchner, y votos para la elección de octubre próximo.
Desde José C. Paz, al frente de un acto que presentó como «diálogo con los cuadros» del PJ bonaerense, el ex presidente llamó a defender la gestión presidencial porque, se sinceró, «2009 podría ser el peor de los últimos cien años» en materia económica.
«Salgan casa por casa, puerta a puerta, obra tras obra. Es en los momentos difíciles cuando hay que tener más fuerza», invitó, en un intento fallido de contagiar euforia, el patagónico en lo que fue el primer acto partidario de 2009, y anticipo de la legislativa de octubre.
Esa especie de asamblea, que montó Mario Ishii, todopoderoso alcalde de José C. Paz, simuló una operatoria de otros tiempos. Su espíritu no encaja, por caso, con el personalismo que Kirchner le impuso al PJ. Dato: desde junio no reúne al Consejo Nacional.
Kirchner se mostró escoltado por Ishii, Daniel Scioli, el vice Alberto Balestrini y el ministro de Interior, Florencio Randazzo. Intendentes, legisladores y dirigentes de todo color y pelaje completaron el staff que se movió sobre el escenario y ocupó las primeras filas.
«Hay que apoyar las políticas sectoriales anunciadas por la Presidente y el plan de obra pública que es el más importante de la historia», se vistió Kirchner de vencedor público de la gestión de su esposa. Es lo que dice, a diario, ante los que lo visitan en Olivos.
De fondo, inconfesado, sobrevuela lo obvio: Kirchner comenzó a ensayar, con tiempo pero también con preocupación, su potencial candidatura a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires. «Si tengo que hacerlo, lo voy a hacer», avisa en Olivos.
Ayer, en José C. Paz, territorio paradigmático del conurbano profundo, uno de los dominios donde todavía se mantiene el respaldo al Gobierno, Kirchner se probó ese traje. De algún modo quiso medir «in situ» lo que le dicen las encuestas: que él es quien mejor mide entre los candidatos K.
Dejó un comentario flotando: aseguró que impulsará un «frente progresista, nacional y popular» para defender, en las elecciones, al gobierno desde la Concertación Plural.
Lo nuestro
Además de la convocatoria a la tropa de punteros del PJ para que anticipen la campaña y salgan, casi como misioneros católicos, a profesar su palabra casa por casa, Kirchner se sumergió en la discusión entre empresarios y sindicalistas por empleo y salarios.
«Como presidente del PJ les pido responsabilidad y solidaridad a los empresarios. Los empresarios argentinos han ganado muy bien, gracias a Dios. Si ahora tienen que ganar un poco menos, que ganen un poco menos, pero no toquen un solo empleo», fue su planteo.
Dio un paso más, casi temerario: «A veces es mejor tener un poquito menos de rentabilidad, pero que haya convivencia social y solidaridad social». Se refirió, luego, a la crisis de 2001 y aprovechó para castigar a la Alianza que vinculó, implícitamente, con la UCR y Elisa Carrió.
«Cuando el mundo estaba floreciente, en 2001, la Alianza fundió el país. Ahora que levantamos la Argentina, le pedimos a esa alianza que tenga humildad, que se dé cuenta de lo que han hecho y más que poner una máquina de impedir tenga actitud solidaria desde la diferencia democrática», pegó.
Lo hizo en un marco de alerta global: dijo, citando a «analistas» -que en otros casos suele demonizar-, que 2009 será «el peor año» de los «últimos cien años» y sostuvo que el Gobierno se esfuerza para que la crisis internacional tenga «la menor cantidad de coletazos posibles» en el país.
Y, repetitivo, volvió a plantear la idea de la isla y del consumo interno como salvación de la crisis, esa idea de «vivir con lo nuestro» que tanto fascina a la Casa Rosada.
Tanto hablar de crisis internacional, Kirchner no pudo evitar otro clásico suyo -criticar al FMI y al Banco Mundial- ni, con retraso, saludar la asunción de Barack Obama. «Querido presidente Obama, ojalá tenga suerte», dijo.

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