Kirchner rechazó plan “heterodoxo”

Edición Impresa

Néstor Kirchner, aún convaleciente, tuvo tiempo este fin de semana para analizar alternativas para encarar el proceso inflacionario que vive el país. Colaboradores directos, integrantes del gabinete de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, le acercaron al ex presidente algunas líneas sobre un «plan gradualista», diseñado por economistas heterodoxos cercanos, al menos ideológicamente, al oficialismo. Sin embargo, Kirchner los asoció desde Olivos con ofertas de ajuste fiscal, por lo que la alternativa de los colaboradores entusiastas fue rechazada. A cambio, Kirchner aseguró que insistirá en las ideas y planes que viene instrumentando el oficialismo desde hace varios años, basado fundamentalmente en la firma de acuerdos de precios negociados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Como novedad, Kirchner avaló la idea que desde el Banco Central avancen los planes de Mercedes Marcó del Pont de trabajar para reducir rápidamente las tasas de interés para los créditos a la industria, y aumentar así los créditos para ampliar la capacidad instalada de las empresas.

«Néstor está convencido de que no hay inflación estructural y de que los precios, sobre todo los de la carne, bajarán en marzo. El resto de las alzas, para él, sería estacional». Así explicaba ayer ante este diario un colaborador del oficialismo, uno de los que el sábado lograron filtrarle las ideas heterodoxas sobre cómo enfrentar el alza de la inflación. El plan es fruto de conversaciones de kirchneristas con algunos economistas integrantes del equipo de Amado Boudou y externos, muchos de los cuales hablan desde hace varios meses (quizá años) de la necesidad de un «service» al modelo económico K.

El plan que se le presentó al ex presidente fue denominado «gradualista», y se basa en tres frentes, todos referidos a la demanda. El primero es avanzar en una especie de «tregua» salarial, donde se establezca que los incrementos de sueldos que se negocien en las paritarias del ejercicio 2010 no superen el alza real de precios del año pasado. Esto implicaría que los gremios y los representantes empresarios no deberían discutir alzas superiores al 15 o el 17%, dependiendo obviamente de lo que se considere inflación real.

El segundo frente del plan «gradualista» sería la morigeración del nivel de incremento del gasto público, variable que presionaría sobre la oferta monetaria e influiría en el crecimiento general del nivel de precios. La propuesta no contempla la marcha atrás de planes como la asignación universal por hijo o el incremento de las jubilaciones, sino la expansión de dinero por parte del propio sector público fuera de los planes de asistencia social. «Mínimo ordenamiento fiscal», es la máxima de la idea de los economistas heterodoxos. Hay que recordar que para muchos profesionales, en la actualidad el alza del gasto público se estaría acercando a una cifra cercana a entre un 30 y un 40% anualizado.

El tercer frente del programa «gradualista» que recibió Kirchner apunta a trabajar sobre las tasas de interés, reduciendo la oferta para la aceleración del consumo y beneficiando los préstamos para el sector productivo.

Como se mencionó, de los tres escenarios, Néstor Kirchner sólo está dispuesto a discutir y avanzar en este último. Con respecto a los primeros dos, directamente rechazó, con bastante malhumor, la idea, calificándola de «ajuste ortodoxo».

El ex presidente dio instrucciones, a cambio, para que Moreno avance esta misma semana en sus tradicionales y bastante fallidos acuerdos de precios con los sectores más complicados de la economía en cuanto al incremento de precios. Así, esta semana, comenzarán a circular por el despacho del secretario los representantes del sector de los frigoríficos, supermercadistas, fabricantes de artículos de consumo masivo, bebidas, alimentos y artículos de librería. Estos últimos probablemente sean los primeros en ser citados. Antes, Moreno hará revisar en las góndolas de supermercados y los comercios del rubro, el alza que efectivamente hubo en estos productos (no medidas por el INDEC por cierto). Se espera que la recepción sea de uno por vez, y que la presión por los aumentos sea directa y lacónica. Todo esto, por orden de Kirchner desde Olivos.

Dejá tu comentario