14 de mayo 2010 - 00:00

Kirchner retocó staff de ANSES en empresas

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Todo lo que hace Diego Bossio, el titular de la ANSES, es sometido a un doble filtrado: el que, por vías diferentes, aplican Néstor y Cristina Kirchner. Por eso, cada decisión tiene como carga adicional el peso simbólico de expresar los intereses y dar pistas sobre el régimen de premios y castigos K.

Con sigilo, Bossio modificó la representación oficial en dos de las veintitrés compañías (sobre un total de cuarenta) en las que el Estado nacional, luego del proceso la estatización de las AFJP, tiene participación accionaria y donde pudo -o donde lo dejaron- ubicar directores.

Las novedades se registraron en el Banco Macro, de Jorge Brito, y en Consultatio, la firma que controla Eduardo Costantini. En la entidad bancaria -de la que salió Hugo Álvarez para saltar al Central- desembarcó Rafael Magnanini, que hasta diciembre pasado fue director del BAPRO.

Lo de Magnanini sigue una lógica propia: comparte territorio con Bossio (Tandil) y mantiene buena relación con Carlos Zannini y Amado Boudou. A todos ellos, el ex ministro de Felipe Solá le debe parte de su llegada al Macro, una de las firmas que se resistió al ingreso de directores K.

En el grupo Consultatio -donde el estado tiene una participación accionaria del 26,62- hay un movimiento menos sutil: la ANSES desplazó de la empresa de Constantini a Teófilo Meana Alconada, un abogado vinculado a Sergio Massa, el ex jefe de Gabinete de accidentados vínculos con Kirchner.

Ya es un clásico: cada vez que el intendente de Tigre hace un movimiento desafiante hacia Olivos, se le cae alguno de los funcionarios que ubicó durante su larga estadía, primero en la ANSES y luego en la Jefatura de Gabinete. Ocurrió con directivos de regionales de PAMI, la ANSES y Trabajo.

Detonaciones

Cuando concurre a la quinta presidencial, en busca de tregua, suele detonar el mismo procedimiento. «Este Massita debe pensar que no sé lo que hace: cree que soy imbécil», lo escucharon despotricar. Así y todo, Kirchner nunca rompe definitivamente: contempla a Massa como una pieza en el dispositivo electoral de 2011.

Quiere, al menos, neutralizarlo como posible competidor en la provincia, destino que el intendente de Tigre promete como un horizonte inevitable a pesar de que no acierta, todavía, a construir un escenario que le reserve un lugar privilegiado.

En Consultatio, el massista Alconada surfeó los conflictos. Costantini y Massa eran, en caso de necesidad, quienes discutían mano a mano los asuntos. Ahora impulsado por Bossio pero con la venia de los Kirchner, a esa butaca irá el consultor Patricio Furlong, experto financiero.

Como Magnanini, Furlong condensa destreza técnica con roce político. Deberá atender varios frentes, sobre todo una renegociación, y además seguir de cerca los megaemprendimientos que encara Costantini. Además de Nordelta II, está enfocado en un complejo en Key Biscayne, EE.UU.

Acciones

Los movimientos, que no son de rutina, exponen otra tendencia: el matrimonio K está muy lejos de desprenderse de «acciones» en firmas privadas que considere estratégicas o que, por alguna razón, le resulten interesantes. Seguirá, entretanto, presionando en el caso Telecom, asunto trabado en la Justicia.

Las incorporaciones, avaladas por los K, llevan el sello de Bossio: tanto Magnanini como Furlong fueron sugeridos por el titular de la ANSES, sumaron avales en otros ministros y consiguieron el OK final de los Kirchner. Es, a pesar del circuito, cosecha pura del titular de la ANSES. Bossio, invitado frecuente a los viernes de fútbol en Olivos, es un protegido de Kirchner tanto como su mujer, Valeria Loira, lo es de la Presidente.