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Kirchnerismo cede y acepta discutir sobre retenciones
Agustín Rossi, Florencio Randazzo y Miguel Pichetto organizaron ayer el debate sobre el campo que comenzará en el Congreso en una semana.
El Gobierno girará al Congreso dos proyectos: la ley
federal de carnes y la desgravación impositiva para el engorde de terneros con peso superior a 400 kilos. En paralelo a esos proyectos Diputados y el Senado avanzarán con la Ley De Emergencia Agropecuaria que tiene dictamen de comisión desde hace meses.
No habrá, como es obvio, un proyecto del Gobierno para discutir retenciones, pero el kirchnerismo no se opondrá a que se abra el debate cuando la iniciativa la presente la oposición. Es claro que el Gobierno exigirá que la UCR, la Coalición Cívica, el macrismo, el socialismo y el peronismo disidente reúnan un núcleo crítico de diputados que apoye la discusión de las retenciones, pero no habrá esta vez resistencia a tratar el tema y modificar el esquema de retenciones, como sucedió el año pasado con la Resolución 125. De hecho, Elisa Carrió y el radical Gerardo Morales apuraban por su lado ayer los detalles de la sesión especial que convocaron para debatir el proyecto para modificar el esquema de retenciones y suspenderlas durante una cosecha. Pero, en la reunión de ayer en el Ministerio del Interior hasta se acordaron los límites que podrá tener una reforma al régimen de retenciones: «El costo fiscal tiene que ser cero», fue la indicación a Rossi y Pichetto. En un esquema así, el debate debería pasar no sólo por reducir o eliminar las retenciones a trigo, girasol y maíz, como propone la oposición, y modificar las de la soja, sino también por encontrar financiamiento sustituto.
En realidad, todo el Gobierno salió a declarar ayer que no habría proyecto oficial sobre retenciones -lo que es lógico ya que ésa es una exigencia del campo y la oposición- y que no aceptaría debatir alguna idea alternativa.
Pero en realidad, la situación del oficialismo está lejos de esa posición. En la reunión de ayer entre el ministro y las cabezas de los bloques se comprometieron a hacer aprobar cuanto antes la ley federal de carnes y el estímulo fiscal a la producción de novillos pesados, proyectos que ingresarán al Congreso la semana próxima.
Antes habían discutido la cuestión de fondo. Rossi y Pichetto arrancaron advirtiendo: «Ojo con lo que van a mandar porque nosotros tenemos que defenderlo y la situación es compleja». Randazzo aceptó enseguida: «Eso lo tenemos claro». Y hubo luego otra advertencia: «Si viene el tema retenciones vamos a tener que tratarlo. Si nosotros mismos quisimos modificar las retenciones del 30% cuando la soja estaba a más de u$s 500, no podemos decir ahora que son intocables», se lanzó ayer sobre la mesa de Randazzo. El ministro acordó que el Gobierno quiere mantener el clima político y por lo tanto no vetará la discusión de las retenciones.
A partir de allí se repasaron algunas líneas que el kirchnerismo quiere darle al debate:
c Si el proyecto que presenta la oposición consigue el apoyo de una cantidad importante de diputados, el oficialismo no escapará al debate. «Se acabaron las cruzadas de los dos lados», fue la frase utilizada.
c Pero no podrá haber costo fiscal para cualquier modificación a las retenciones. Por lo tanto, en medio de las urgencias fiscales que ya está sufriendo el Gobierno, no se puede pensar en suspensión de retenciones a la soja por una campaña, como pide la oposición, sino en medidas más parciales.
Fuera de esos razonamientos está la situación actual de los dos bloques kirchneristas del Congreso. Si bien la presión popular a favor del campo no está en los mismos niveles ahora que durante la discusión de la Resolución 125, lo cierto es que el oficialismo sufrió un éxodo en ambas bancadas que lo dejó vulnerable. «Van a caminar la calle y nos van a caminar de nuevo el bloque», decían ayer los integrantes oficialistas sobre la campaña que el campo y la oposición comenzarán para debatir el proyecto sobre retenciones.


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