26 de abril 2016 - 00:00

“Kooza” desafía los nervios del espectador

Los acróbatas de “Kooza” en acción, los más temerarios de todos los espectáculos presentados por el  Cirque du Soleil en la Argentina.
Los acróbatas de “Kooza” en acción, los más temerarios de todos los espectáculos presentados por el Cirque du Soleil en la Argentina.
"Kooza", Compañía Cirque du Soleil. Creación y Dir.: D.Shiner. Mús.: J. F. Côté. Esc.: S. Roy. Vest.: M. C. Vaillancourt. Luces: M. Labrecque. (Av.España 2230, hasta el 22/5).

En relación con las otras producciones que Cirque du Soleil presentó en Buenos Aires, "Kooza" se destaca por la temeridad y el virtuosismo de sus destrezas físicas. No hay rutinas menores en este espectáculo. Cada número tiene su complejidad y está diseñado para superar todo lo visto hasta ahora. Pero quienes disparan la carga adrenalínica, a niveles casi insoportables, son los acróbatas del aire. Sus hazañas son un prodigio de equilibrio y coordinación, aunque también suponen un insensato culto al peligro.

Las voces que claman "esto es una locura" se repiten a lo largo de todo el show; sobre todo en el cuadro "La rueda de la muerte", donde un dúo de acróbatas camina y salta dentro y fuera de sendas ruedas giratorias, unidas entre sí. Es una proeza sobrehumana que el público ovaciona con una mezcla de espanto, alivio y admiración.

En "Kooza" el peligro de muerte roza muy de cerca al espectador (mucho más que en "Saltimbanco", "Alegría", "Quidam", "Varekai" o en "Corteo" que era más teatral). Esto también se percibe en ciertos detalles de seguridad, como por ejemplo los plásticos que colocan a los costados del escenario, durante un breve lapso, por si algún artista llegase a caer sobre la platea. Pero no todo es temor y temblor para esta compañía canadiense, ya que cada prueba está diseñada con un gran refinamiento estético destinado a exaltar la belleza escultórica de estos cuerpos en acción.

Para articular todos sus números, "Kooza" recurre a un grupo de personajes encabezado por "el inocente", un payaso de aspecto infantil y soñador, que ingresa a un mundo de fantasía de la mano del enigmático jefe de pista. Junto a ellos, el consabido grupo de clowns se ocupa de divertir al público en los entreactos involucrando a alguien de la platea. Su humor juguetón y picaresco seduce a grandes y chicos por igual.

Los 130 minutos de función (incluido un intervalo de media hora) pasan volando ante tanta variedad de estímulos. Orquesta, cantantes, vestuario e iluminación generan un marco de fantasía en permanente metamorfosis. La propia pista de circo se va abriendo como una caja de sorpresas al inicio de este show. No por nada su título está inspirado en un vocablo del sánscrito que significa "caja" o "cofre".

Dejá tu comentario