Un eventual Estado palestino abre un debate sobre si tendrá fuerzas armadas o sólo una fuerza para controlar el orden interno, a la vez que aporta incógnitas sobre el agua y otros servicios básicos.
Los terroristas de Hamás gobiernan en Gaza y no obedecen las órdenes de la Autoridad Palestina.
El Gobierno israelí aceleró en los últimos años permisos de construcción y ocupación en Jerusalén oriental. La hipótesis de una Jerusalén binacional o internacional es inaceptable para los sectores extremos (y con poder) de ambos contendientes.
Los palestinos reclaman derechos de retorno o al menos compensaciones para los refugiados. Lo primero no está en la agenda de ningún sector con poder significativo en Israel.
Unos 300.000 israelíes viven en Cisjordania. Un Estado palestino implicaría el desalojo de al menos una parte de ellos. El desalojo de sólo 8.000 colonos de la Franja de Gaza fue traumático para Israel. Aunque haya que trasladar sólo al 10% de los israelíes de Cisjordania, ello quintuplica el número de los que habitaban en la Franja de Gaza.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario